Trabajo de investigación

Jom Friser y la Generación del 68:
El Novísimo de la contracultura.
Análisis crítico-literario de
«Isomerías Poéticas I-II
(1967-1968)»

Por: Íngrid Cuaz
(Profesora de Literatura Española)

Abstract / Resumen
El presente trabajo de investigación analiza la obra poética temprana de Jom Friser (1964-1972) para reivindicar su figura como un eslabón fundamental y silenciado de la Generación del 68. Frente al canon oficial de los Novísimos, caracterizado por el esteticismo culturalista y la evasión (representado por autores como Pere Gimferrer o Guillermo Carnero), este estudio demuestra que Friser propone una "modernidad de intemperie". A través del análisis crítico-literario de su corpus escandinavo y parisino, y apoyado en documentación histórica y cartográfica de la ruta europea E4 y la contracultura sueca de 1967 (como el club Fyran de Estocolmo), la investigación desentraña el concepto central de su arte poética: la «isomería». Esta idea, nacida de sus estudios en Física Teórica, se articula como una reestructuración vital de la identidad mediante la liberación afectiva y el empirismo del viaje. Asimismo, el análisis de textos como Vivías revela su lúcido rechazo a la alienación química de las drogas (LSD), alejándolo del mero mimetismo hippie. En conclusión, el trabajo certifica a Jom Friser como el gran cronista poético de la acción y la realidad tangible de su tiempo; una voz única que, fusionando el rigor científico con su arte poética de la sencillez y el desahogo vital, abre una nueva vía imprescindible para la revisión historiográfica de la poesía española contemporánea.
Palabras clave: Jom Friser, Generación del 68, Novísimos, Contracultura, Isomería, Arte poética, Suecia.

Abstract y Keywords)
This research paper analyzes the early poetic work of Jom Friser (1964-1972) to vindicate his figure as a fundamental and silenced link in the Generation of '68. In contrast to the official canon of the Novísimos, characterized by culturalist aestheticism and escapism (represented by authors such as Pere Gimferrer or Guillermo Carnero), this study demonstrates that Friser proposes an "unsheltered modernity" (modernidad de intemperie). Through a critical-literary analysis of his Scandinavian and Parisian corpus, supported by historical and cartographic documentation of the European E4 route and the Swedish counterculture of 1967 (such as the Fyran club in Stockholm), the research unravels the central concept of his ars poetica: "isomerism". This idea, born from his studies in Theoretical Physics, is articulated as a vital restructuring of identity through emotional liberation and the empiricism of the journey. Furthermore, the analysis of texts such as Vivías reveals his lucid rejection of the chemical alienation of drugs (LSD), distancing him from mere hippie mimicry. In conclusion, this paper certifies Jom Friser as the great poetic chronicler of action and the tangible reality of his time; a unique voice that, by merging scientific rigor with his ars poetica of simplicity and vital release, opens a new and essential path for the historiographical revision of contemporary Spanish poetry.
Keywords: Jom Friser, Generation of '68, Novísimos, Counterculture, Isomerism, Ars poetica, Spanish poetry, Sweden.

Introducción

La eclosión de la vanguardia poética en la España de finales de los años sesenta suele asociarse inexorablemente a la llamada generación de los Novísimos, canonizada en la célebre antología de Josep Maria Castellet de 1970. Esta generación supuso una ruptura radical con la adusta poesía social de posguerra, introduciendo en la lírica española los postulados del Arte Pop, la cultura de masas (el cine, el cómic, la música publicitaria) y un acentuado cosmopolitismo. No obstante, el contexto represivo de la dictadura franquista y la férrea censura limitaron esta revolución estética a un ejercicio predominantemente teórico y libresco, lo que hemos venido a denominar en este trabajo como un «estatismo culturalista». Los Novísimos viajaban a la vanguardia a través de las proyecciones de la Filmoteca y las bibliotecas, pero sus cuerpos permanecían anclados en la penumbra sociopolítica del país.

En este escenario de claroscuros, la figura del poeta y científico catalán Josep Maria Frigola Serra, bajo el heterónimo de Jom Friser, emerge como un eslabón perdido y fundamental de esta sensibilidad generacional. Friser comparte de manera innegable el «toque Novísimo»: su poesía se nutre del verso libre, incorpora el idioma inglés como lengua franca de la modernidad, eleva marcas de consumo a la categoría poética (como el tabaco Craven "A") y dialoga constantemente con el impacto cinematográfico. Sin embargo, su obra introduce una variable que subvierte por completo el paradigma de sus contemporáneos: el empirismo de la intemperie.

Mientras el canon de la época experimentaba de puertas para adentro, Friser se lanza en 1967 y 1968 a las carreteras de Europa haciendo autostop, desplazando la creación poética desde el despacho hacia el asfalto. El presente trabajo de investigación se propone analizar esta poética del movimiento, demostrando cómo Friser vivió de primera mano lo que otros solo podían imaginar o leer en revistas clandestinas.

El ejemplo más paradigmático de esta divergencia, y que vertebra buena parte de esta investigación, es su contacto directo con la vanguardia escandinava en el centro juvenil Fyran de Estocolmo. Mientras en España la censura prohibía tajantemente cualquier manifestación artística subversiva, un joven Friser escribía versos a la salida de la polémica película sueca I Am Curious (Yellow), asimilando en tiempo real la liberación sexual y la denuncia política que escandalizaban al mundo.

A través del análisis filológico y sociológico de sus textos de juventud, y aplicando el concepto científico de «isomería» —entendido como la reestructuración interna del sujeto tras el choque cultural—, este trabajo persigue un objetivo claro: demostrar que Jom Friser materializó la auténtica vanguardia experiencial del 68 español. Una voz lírica que, lejos del estatismo de museo, decidió pintar sus versos de rojo en el corazón mismo de la contracultura europea.

La génesis material de la obra y el silencio editorial
Resulta imprescindible señalar la particular génesis de los poemas que componen este estudio, ya que explica la ausencia de Jom Friser del canon oficial de la época. Tal y como revela el propio Jom Friser en el prefacio de su Antología poética (2023), los textos que componen este estudio nacieron en soportes efímeros y desprotegidos —«recortes de periódicos, servilletas de bar y papel de envoltorio de bocadillos»— durante su primera etapa universitaria (1967-1970). Mecanografiados en una Olivetti Lettera 22 gracias al impulso de su hermano y mentor, Carlos Frigola, y encuadernados por el artesano Señor Casademont de Figueres, estos poemas permanecieron ocultos durante más de medio siglo en una caja de camisas en la alcoba de su casa natal en Borrassà.
A diferencia de los Novísimos canónicos, que buscaron el rápido cobijo editorial, Friser mecanografió sus textos y los guardó en su casa de Borrassà, priorizando su carrera académica como futuro catedrático de Física y Química. La obra permaneció inédita durante más de cincuenta años, hasta que la amenaza del olvido y la destrucción (agravada por la pandemia) le impulsó a publicarla en 2023. Esta investigación recoge, por tanto, el testigo de ese rescate, analizando por primera vez una obra que estuvo a punto de desaparecer.
La pandemia le hace darse cuenta de que, si él muere, esa caja de camisas acabará en un "contenedor de escombros". Publica el libro en 2023 en un acto de supervivencia para que "un posible lector anónimo" lo encuentre.
Justificación del objeto de estudio
La pertinencia de esta investigación radica en el rescate crítico e historiográfico de una voz poética que, pese a su incuestionable calidad y sintonía con las corrientes europeas de su tiempo, quedó al margen de las antologías oficiales.
Mientras el autor dedicaba su vida a la docencia de la Física y la Química, este corpus poético aguardaba el momento de ser salvado de la destrucción y el olvido. Frente al canon de la Generación del 68 y los Novísimos tradicionales, que optaron por un esteticismo de salón y museo, la obra de Friser justifica este estudio por ser un testimonio vivo, directo y de "intemperie" de la contracultura de los sesenta, cuya tardía publicación exige una revisión profunda de la poesía española contemporánea.
Objetivos de la investigación
Para articular metodológicamente este rescate y análisis, el trabajo se plantea los siguientes objetivos fundamentales:
- Analizar el corpus poético temprano de Jom Friser escrito entre 1967 y 1972, identificando las claves formales y temáticas de su primera etapa en París y Suecia.
- Desentrañar el concepto nuclear de «isomería» como un innovador puente epistemológico entre la Física Teórica (los estudios académicos del autor) y la poesía de experiencia contracultural.
- Contrastar la "poesía de intemperie" y de carretera de Friser con el canon oficial del culturalismo de la Generación del 68, representado por las figuras de Pere Gimferrer y Guillermo Carnero.
- Contextualizar el marco socio-histórico de los poemas a través de los movimientos juveniles europeos de la época, analizando la singular postura del autor ante el fenómeno de la alienación química y las drogas.
Metodología y fuentes utilizadas
Este trabajo adopta un enfoque interdisciplinar que combina el análisis textual filológico (el comentario crítico y formal de los poemas) con la contextualización sociohistórica y biográfica.
Para su desarrollo, se ha trabajado de forma directa con la fuente primaria esencial: la Antología poética (1964-1972) y (2012-2023) de Jom Friser, atendiendo especialmente a sus valiosas anotaciones al pie de página. Como fuentes secundarias de contraste, se ha recurrido al canon poético de la época (la antología Nueve novísimos poetas españoles de Castellet, 1970). Finalmente, se ha realizado una labor de arqueología documental mediante el uso de fuentes audiovisuales e históricas, destacando el visionado y análisis del documental de culto sueco Dom kallar oss mods (Stefan Jarl y Jan Lindqvist, 1968), con el fin de reconstruir con precisión milimétrica la atmósfera, geografía y realidades sociales que rodearon al autor durante su estancia en el club juvenil Fyran de Estocolmo.

Capítulo I: El nacimiento de una poética híbrida: Ciencia, identidad e Isomería

1.1. La dualidad biográfica: Josep Maria Frigola y Jom Friser
1.2. La ciencia como lente literaria: El empirismo poético
1.3. La teoría central del trabajo: La «Isomería» vital y poética
1.1. La dualidad biográfica: Josep Maria Frigola y Jom Friser
La comprensión integral de la obra que nos ocupa exige, en primer lugar, desentrañar la naturaleza de la firma que la rubrica. El nombre de Jom Friser no opera en estos textos como un simple seudónimo o un mero paraguas editorial, sino como un auténtico heterónimo dotado de una psicología y una función vital específicas. Tras este nombre se oculta la figura de Josep Maria Frigola, un joven estudiante de Ciencias Físicas inmerso en el rígido ecosistema académico y social de la Cataluña de finales de los años sesenta.
Esta dualidad identitaria responde a una profunda necesidad de escisión. Frigola representa al ciudadano sujeto a las coordenadas de la España franquista: el estudiante universitario de ciencias, sometido a la disciplina de las aulas y a la asfixiante moralidad nacionalcatólica. Friser, por el contrario, nace como una identidad de fuga, un «yo» alternativo diseñado para la intemperie. La adopción de este alter ego literario funciona como un pasaporte psicológico que le permite despojarse del corsé de su entorno de origen y asumir el rol del viajero, del observador contracultural y del poeta cosmopolita.
Al cruzar la frontera hacia Europa, Frigola no solo deja atrás un país, sino también una identidad estática. Jom Friser es la voz emancipadamente europea que puede permitirse verbalizar —y protagonizar— la liberación sexual, el contacto con el asfalto y la disidencia política que a su contraparte científica en Cataluña le estaban vedados.
1.2. La ciencia como lente literaria: El empirismo poético
Uno de los grandes hallazgos estéticos de la poética de Friser es que su formación académica en Ciencias Físicas no desaparece al entrar en contacto con la literatura, sino que se transforma en su principal herramienta estilística. A diferencia de la poesía de corte romántico o simbolista, que tiende a la abstracción de los espacios y la idealización de las vivencias, la obra de Friser está atravesada por lo que en este trabajo denominaremos un «empirismo poético».
El autor no concibe el poema exclusivamente como un artefacto lírico, sino como un cuaderno de laboratorio o un acta notarial de la realidad. Esta mirada científica se manifiesta en la necesidad obsesiva de fijar las coordenadas exactas de su experiencia. Como se analizará posteriormente, Friser recurre de manera constante a las acotaciones y notas a pie de página para certificar la ubicación física de su inspiración: nombres de calles (Nybergsgatan, Thorslundsgatan), números de portales, nombres en los buzones (Dalhammar) o apellidos exactos de sus anfitriones (Ingela Stenius, Eva Lood).
Esta voluntad de objetividad empírica entronca directamente con la estética Pop de la época. Al registrar en sus versos las marcas comerciales de la modernidad (como las mezclas de tabaco Craven "A" o Super 46) y los títulos exactos de las películas que consume (I Am Curious (Yellow)), Friser desmitifica la figura del poeta inspirado por las musas y se erige como un cronista materialista de su tiempo. Su método literario es, en esencia, un método científico: observar la realidad europea sin filtros, tomar la muestra exacta del instante vivido y cristalizarla en el poema con precisión milimétrica. El asfalto europeo se convierte, de este modo, en su laboratorio personal.
1.3. La teoría central del trabajo: La «Isomería» vital y poética
El rasgo más original y definitorio de la poética de Jom Friser —y el eje conceptual sobre el que pivota esta investigación— es la transposición de un fenómeno químico y físico a la experiencia existencial del viaje: el concepto de «isomería». Para comprender la magnitud de esta metáfora, es imprescindible partir de su definición científica originaria. En el ámbito de la química, la isomería es la propiedad de aquellos compuestos que, poseyendo idéntica fórmula molecular (es decir, el mismo número y tipo de átomos), presentan estructuras espaciales distintas. Esta simple reordenación interna provoca que los isómeros tengan propiedades físicas y químicas completamente diferentes entre sí.
Aplicado a la biografía y la poética de Friser, el concepto adquiere una dimensión literaria y sociológica fascinante. El joven Josep Maria Frigola que abandona la Cataluña franquista y el Jom Friser que asimila la vanguardia escandinava en el club Fyran están compuestos, biológicamente, por los mismos «átomos»: el mismo cuerpo, el mismo origen familiar y la misma lengua materna. Sin embargo, el choque cultural, la intemperie del autostop, la liberación sexual y el despertar político operan como un violento catalizador químico. La experiencia europea reordena por completo su estructura interna. Al regresar, sus propiedades vitales han mutado: ha perdido el miedo, ha roto las cadenas de la moralidad impuesta y ha adquirido una conciencia cosmopolita y contestataria. Se ha convertido, en definitiva, en un isómero de sí mismo.
Resulta fundamental subrayar que esta lectura no es una mera elucubración analítica externa, sino una declaración de intenciones explícita del propio autor. Como se ha documentado en sus textos de 1967, tras experimentar el clímax de la libertad afectiva y estética en un apartamento de Estocolmo, Friser sentencia en el poema «Ella, otra experiencia»: «He compuesto otra isomería... / ¡He finalizado mi viaje!».
En estos versos fundacionales, la mente del físico y la del poeta se fusionan en un hallazgo deslumbrante. Friser utiliza la ciencia para explicar que el verdadero viaje no consiste en un mero desplazamiento geográfico a través de la ruta E4, sino en una transformación estructural y molecular de la identidad. La poesía se erige así en el registro documental de esta mutación: el laboratorio donde el autor demuestra que cruzar las fronteras de la dictadura implicaba, para su generación, la posibilidad de reordenar los propios átomos para construir un individuo radicalmente libre.

Capítulo II: La poética del asfalto: El éxodo hacia la vanguardia (1967-1968)

2.1. El contexto de partida: La España del silencio y el hermetismo
2.2. La carretera como espacio literario: El autostop, la ruta E4 y la poética del asfalto frente a los Novísimos
2.3. Mayo del 68 y el tránsito por París: El rito de iniciación política
2.4. Análisis literario de poemas (1967-1968)
2.5. Poema: «Debajo del Pont Neuf» (Paris, 1968)
2.6. Poema: «En La Ruta E4» (1968)
2.7. Estética del movimiento e isomería lingüística en «En la ruta E4»
2.8. Dos visiones de Europa en el 68: El culturalismo de Gimferrer frente a la contracultura de Friser
2.9. El canon frente a la intemperie: Carnero y Friser
2.10. El Arte Poética friseriana de 1968: La poética de la sencillez frente al esteticismo de salón

2.1. El contexto de partida: La España del silencio y el hermetismo
Para calibrar la verdadera magnitud del impacto que supuso para Jom Friser su inmersión en la vanguardia europea, es imperativo establecer la línea de salida de su periplo vital. A finales de la década de los sesenta, la España franquista constituía un páramo intelectual y moral, blindado ante las corrientes de pensamiento y las transformaciones sociales que ya estaban redefiniendo a las democracias occidentales. El país vivía sometido a la férrea doctrina del nacionalcatolicismo, un sistema que no solo reprimía la disidencia política, sino que ejercía un control exhaustivo sobre los cuerpos, las costumbres y la intimidad de los ciudadanos.
Para la juventud universitaria de la época, esta realidad se traducía en una experiencia de asfixia cotidiana. Como se analizó al hablar de la «segunda adolescencia» del autor, los jóvenes que crecieron en los años cincuenta y sesenta padecieron una primera maduración contenida y castrada. La censura institucional amputaba la literatura, mutilaba las obras cinematográficas e invisibilizaba cualquier debate sobre la sexualidad o la libertad individual. El cuerpo era considerado un tabú, y la moral pública, vigilada de cerca por los aparatos del Estado y la Iglesia, penalizaba cualquier desvío de la norma conservadora.
En este panorama, Cataluña operaba como un espacio de marcados contrastes. Si bien su proximidad a la frontera francesa le otorgaban un ligero barniz de modernidad y la convertían en un foco de resistencia estudiantil (con hitos como la Caputxinada de 1966), Cataluña seguía irremediablemente encadenada a la dictadura. Las aulas de la Facultad, al igual que los círculos literarios de la época, respiraban un aire viciado por la falta de libertades.
Es en este contexto de hermetismo y silencio donde debe enmarcarse la decisión de cruzar los Pirineos. Para Jom Friser, el viaje no responde a una motivación turística ni a un mero afán de aventura juvenil; se trata de una necesidad de supervivencia intelectual. El éxodo hacia Europa es la búsqueda desesperada de oxígeno cultural, un exilio voluntario y temporal para escapar de una sociedad en blanco y negro y poder confrontarse, por fin, con el color, el ruido y la libertad del mundo moderno.
2.2. La carretera como espacio literario: El autostop, la ruta E4 y la poética del asfalto frente a los Novísimos
El abandono del espacio opresivo de la dictadura española no se produjo mediante un tránsito acomodado, sino a través de una práctica consustancial a la juventud contracultural de los años sesenta: el autostop. Para Jom Friser, la carretera —y muy específicamente la histórica ruta europea E4, la gran arteria asfaltada que vertebra el continente desde el sur hasta el corazón de Escandinavia— no es un mero conducto de transición geográfica, sino un espacio literario, político y existencial de primer orden.
Conviene indicar que con solo 17 años, en 1967, recien aprobado el llamado Preu, y antes de entrar en la Universidad, Jom Friser se lanza por la ruta E4 hacia Alemania (pasando pot Hamburgo), Dinamarca y Suecia. En la poética de Friser, el autostop trasciende la simple necesidad económica para erigirse en una actitud vital. La autoestopista es una figura que se entrega voluntariamente al azar y abraza la vulnerabilidad de la intemperie. Esta forma de viajar obliga a una interacción constante y no planificada con extraños, propiciando un cruce continuo de clases sociales, idiomas y visiones del mundo. En la cabina de un camión o en el asiento del copiloto de un ciudadano anónimo, el joven poeta rompe el aislamiento de la España autárquica y entra en contacto físico y directo con la pluralidad de la Europa moderna.
Es precisamente sobre este asfalto donde se evidencia la principal fractura estética entre la obra de Jom Friser y el canon oficial de la vanguardia poética española de la época: la generación de los Novísimos. Como se apuntó en la introducción de este trabajo, autores referenciales como Pere Gimferrer o Manuel Vázquez Montalbán renovaron la lírica nacional practicando un cosmopolitismo de corte erudito. Su asimilación de la modernidad y del Arte Pop se producía de puertas para adentro, desde la seguridad de las bibliotecas, las lecturas clandestinas o las butacas de las filmotecas. Representaban un cosmopolitismo "de biblioteca", marcado por un innegable estatismo culturalista.
Frente a esta actitud libresca, Friser despliega su «poética del asfalto». Opone el dinamismo experiencial al inmovilismo erudito de sus coetáneos. Mientras el canon Novísimo viajaba por Europa a través de revistas francesas o discos de jazz importados, Friser consumía los kilómetros a través del parabrisas, anotando versos en áreas de servicio y pernoctando en la geografía underground europea. Su poesía no nace de la contemplación pasiva de una referencia cultural, sino del roce físico, precario y vibrante con una realidad en constante movimiento.
La ruta E4 funciona, por tanto, como el gran tubo de ensayo de su laboratorio vital. En la obra de Friser, el viaje no es el tema del poema, sino el poema mismo desplegándose en tiempo real. La carretera es el escenario donde el joven científico comienza a recolectar, de forma empírica, las vivencias radicales que alterarán para siempre su estructura isomérica.
2.3. Mayo del 68 y el tránsito por París: El rito de iniciación política
El periplo de Jom Friser hacia el norte de Europa durante su segundo gran viaje no transcurre por un escenario neutral, sino que atraviesa, de manera providencial, el epicentro geográfico e ideológico de la revolución contemporánea: el París del Mayo del 68. La llegada del joven universitario catalán a la capital francesa coincide con el estallido de las mayores movilizaciones estudiantiles y obreras de la historia reciente de Europa occidental. La carretera, que hasta entonces había sido una vía de escape, lo conduce directamente al corazón del conflicto.
Para un joven criado en la asfixiante quietud de la España franquista —descrita en el apartado anterior—, el impacto de la capital del Sena supone una sacudida brutal. París no es solo una ciudad; es una barricada, un lienzo de consignas subversivas y un hervidero donde la autoridad se cuestiona de manera frontal y callejera. La universidad, que en Barcelona representaba el inmovilismo académico y la vigilancia policial, se revela en Francia como el cuartel general de la emancipación intelectual y la desobediencia civil. Este contraste sensorial y sociológico actúa sobre la psique de Friser como un auténtico rito de iniciación.
En el marco de nuestra teoría de la «isomería», el paso por el Mayo francés funciona como el primer gran catalizador del cambio estructural del poeta. Las calles de París despiertan de forma violenta su conciencia de clase y su militancia generacional. Es allí donde Friser comprende que la juventud no tiene por qué ser un sujeto pasivo a la espera del futuro, sino que posee la capacidad de impugnar el presente y desafiar las estructuras del poder establecido (ya sea el imperialismo estadounidense o el conservadurismo burgués).
No obstante, en la trayectoria vital de Friser, París no representa el destino final, sino un tránsito indispensable. La efervescencia política francesa prepara el terreno, agita las moléculas de su identidad y lo dota del lenguaje de la protesta. Pero será semanas después, al retomar la ruta E4 y alcanzar la vanguardia escandinava en Estocolmo, donde esa rabia política recién adquirida se fundirá con la liberación sexual, el cine transgresor y la estética Pop, cristalizando definitivamente en los versos más maduros y combativos de su obra. París fue la chispa; Suecia, el incendio poético.

2.4 Análisis literario de poemas (1967-1968)
¿Puede un poeta desaparecer durante medio siglo y reaparecer gracias a una antología que había permanecido oculta en un armario durante más de cincuenta años? Como hemos indicado antes, mientras los nombres canónicos de la Generación del 68, como Pere Gimferrer o Leopoldo María Panero, llenaban las antologías oficiales, los versos de Jom Friser dormían en el silencio de un cajón. A través del análisis de su Antología Poética (1964-1972), en este trabajo nos proponemos explorar cómo la mirada científica de Friser se funde con la libertad creativa de una época irrepetible. El objetivo es analizar la estética de los «Novísimos» bajo la lente de este «poeta recuperado» —un joven físico que no solo imaginó la revolución, sino que la vivió en las calles de París y en las carreteras de Europa— y comprobar cómo encaja su obra dentro de la corriente contracultural de aquella generación, un enfoque que hasta ahora ha sido muy poco estudiado.

Antes de adentrarnos en el análisis literario, resulta imprescindible destacar la magnitud de la obra de Jom Friser. Su Antología Poética comprende una producción literaria tan extensa —compuesta por más de trescientos poemas, muchos de ellos de considerable longitud y complejidad estructural— que resulta casi inverosímil que haya permanecido inédita durante más de medio siglo. Para ilustrar su evolución estética, en este capítulo el análisis se centrará en dos textos fundamentales que trazan su arco geográfico y vital. El primero es un poema escrito bajo el Pont Neuf de París en julio de 1968 (poema n.º 100, página 172 de la edición de 2023). El segundo, concebido escasas semanas después, fue redactado mientras el autor hacía autostop en la Ruta E4, el eje viario que lo condujo hasta Estocolmo a través de Bélgica, Alemania (pasando por Hamburgo) y Dinamarca. La llegada a la capital sueca —ciudad que ya había explorado previamente en 1967— le permitió ser testigo del contraste directo entre un París centrado en la revolución política y una Suecia inmersa en la vanguardia social. Fue una explosión de color, apertura cinematográfica y nuevos hábitos que encapsulan a la perfección el espíritu de la Generación del 68. En ambos poemas, como se expondrá a continuación, es posible rastrear de forma evidente ese «toque novísimo» que caracteriza sus versos.

En la intersección exacta entre la física teórica y la rebeldía contracultural de la Generación del 68, la figura de Jom Friser emerge como un anacronismo necesario para entender la lírica española contemporánea. Sus versos de juventud, condensados en la etapa de Isomerías, no nacieron para la quietud de una biblioteca, sino del aliento entrecortado de la Beat Generation y el estruendo de un mundo que empezaba a mecanizarse.

Tras cincuenta años de silencio analógico, el rescate de su obra no es un mero ejercicio de nostalgia, sino una colisión frontal entre el pasado y el futuro: una simbiosis donde los algoritmos dan vida a Selma Sevilla, la primera cantante de rock generada por Inteligencia Artificial en España. Ella actúa como el amplificador definitivo para una voz que siempre supo que el alma humana no es más que una estructura compleja intentando no sucumbir a la entropía del «mundo máquina». Como han destacado diversos medios de comunicación, la obra de este poeta de la Generación del 68 renace hoy gracias a esta artista virtual, quien ha sabido plasmar en canciones las emociones contenidas en los versos de Friser y transmitirlas a una audiencia global a través de sus adaptaciones musicales, especialmente con su repertorio internacional (Selma Sevilla English Collection).

El viaje por la ruta E4 es para Friser un experimento de laboratorio a cielo abierto. No describe paisajes, describe fuerzas: gravedad, inercia, fricción y amor. Es la poesía de un hombre que entiende que el sentimiento es, en última instancia, una forma de energía. Mientras que la mayoría de los poetas del 68 español centraban sus esfuerzos en la lucha política interna y la resistencia antifranquista, Friser adopta una postura profundamente cosmopolita. Su rebeldía no se dirige únicamente contra un régimen autoritario local, sino contra la alienación estructural de la modernidad europea. Su «protesta» se vuelve puramente existencial a través de una pregunta implícita: ¿cómo seguir siendo humano cuando te has convertido en un mero vector de velocidad sobre el asfalto de la E4? Tras estudiar su obra, es posible afirmar que Jom Friser es un «novísimo» recuperado para la era digital. Se trata de un autor que, aunque cronológicamente pertenece de pleno derecho a la juventud de aquella generación, ha tenido que esperar a que el siglo XXI se transformara en un «Mundo Máquina» para que las coordenadas de su poesía fueran, finalmente, plenamente comprendidas.

2.5 Poema: «Debajo del Pont Neuf» (Paris, 1968)
(poema Número 100, página 172
de la antología de 2023)

Si el mar y la montaña
son la grandeza,
los pobres y la paz
son la humildad.
Hay flores que son
el perfume
y el misterio,
hay personas que
son el recuerdo
y la sencillez.
Existen unas personas que
controlan la riqueza,
y otras,
además,
que controlan riqueza y poder...,
Pero,
todavía hay otras,
muchas otras,
que viven en la pobreza.
A ellas —a estas últimas—
quizá les corresponda
un sitio azul,
bien destacado,
en la entrada
del Paraíso
Ayer los vi azules,
sonrientes,
sin etiqueta,
llenos,
llenos de alegría,
cuando entraban.
(Durmiendo debajo del Pont Neuf de París (*) . Julio, 1968)
(*) Nota del autor: En 1968, debajo de las dos primeras arcadas del Pont Neuf pernoctaban (dormían en sacos de dormir) la mayoría de los hippies y beatniks de Paris. Allí pude conocer a unos cuantos.
Vamos a hacer a continuación un análisis literario detallado de este poema y lo estructuraremos en varios epígrafes:
La dialéctica de la humildad frente al poder estructural
El poema se estructura sobre una serie de antítesis que contraponen el orden natural y social. Friser comienza estableciendo una equivalencia matemática entre conceptos abstractos: si el mar y la montaña representan la «grandeza» física, los pobres y la paz encarnan la «humildad» moral. Sin embargo, el poema da un giro rápido hacia la denuncia sociopolítica al describir a aquellos que «controlan la riqueza» y «riqueza y poder». Frente a esta acumulación de fuerzas socioeconómicas, el autor sitúa a la multitud de los desposeídos. Lo interesante es que Friser no retrata la pobreza desde el victimismo o el dolor, sino desde una dignidad casi mística, despojando al poder de su victoria final.

El cromatismo simbólico: El significado del «sitio azul»
El elemento central y más potente del poema es, sin duda, la construcción del «sitio azul». En la tradición literaria (desde el Modernismo de Rubén Darío hasta los propios Novísimos), el azul ha sido el color del ideal, del arte puro, de la distancia inalcanzable y de la trascendencia. Para el joven físico, el «sitio azul» en la entrada del Paraíso funciona como un espacio de justicia poética.
La genialidad del poema estalla en la segunda estrofa. Ese «sitio azul» deja de ser una promesa de futuro o un concepto teórico-religioso cuando el poeta afirma: «Ayer los vi azules... cuando entraban». El paraíso no es el más allá; el paraíso está ocurriendo aquí y ahora, debajo de las arcadas del Pont Neuf. Los marginados, los hippies que duermen en el suelo, ya han entrado en ese espacio de trascendencia a través de su renuncia al sistema materialista.
Los poetas de esta generación estaban obsesionados con los colores y la estética. Darle un "color" a la justicia es un gesto muy de su época. El azul era un destino, es decir, el azul deja de ser un lugar para convertirse en un estado de ánimo o una vibración. Para alguien que estudia la luz (como Frigola), este color es una de las longitudes de onda más energéticas del espectro visible. Ver a la gente "azul" es verlos brillantes, eléctricos, llenos de vida.

La estética de la «sin etiqueta» y la vivencia Beat: El grito de una generación
La expresión «sin etiqueta» es, formal y políticamente, el núcleo de la rebeldía de Friser. Una mente científica está habituada a etiquetar, clasificar y ordenar la realidad en categorías estrictas (elementos, compuestos, leyes). Al celebrar a unos seres humanos que se presentan «sin etiqueta», el autor realiza un acto de desclasamiento voluntario: elogia la libertad absoluta frente a la compartimentación de la sociedad burguesa y el capitalismo industrial.
La nota al autor que acompaña al poema es un testimonio de un valor incalculable para este estudio. Confirma que Friser no teoriza sobre la revolución desde la distancia analítica de un intelectual de biblioteca; el poeta realiza un auténtico trabajo de campo antropológico, compartiendo el espacio físico, el frío y el saco de dormir con los beatniks e hippies de París. La alegría de la que habla el poema no es la de las consignas políticas de los partidos de izquierda tradicionales, sino la alegría existencial de una juventud que ha decidido habitar los márgenes del sistema.
Conviene destacar la atención a los detalles marginales, pero estéticamente bellos (la luz azul, los rostros sonrientes de los vagabundos/hippies) coincide con el gusto de los Novísimos por la belleza periférica, aunque Friser le añade una calidez humana que a veces les faltaba a los poetas oficiales.

La paradoja del Pont Neuf:
Escribir esto debajo de un puente simbólico de París le da un significado extra. Él está viviendo en la pobreza en ese momento (como estudiante/viajero), pero se siente rico porque posee la "paz" y la "sencillez". Es una forma de decir: "Los que están arriba (en el puente) tienen el poder, pero yo, que estoy aquí abajo, tengo la visión del Paraíso".
Es curioso, pero conviene señalar que el Pont Neuf es, irónicamente, el puente de piedra más antiguo de París que aún se conserva en pie. Cuando Jom Friser escribió varios poemas en el 68 debajo del puente, este podía considerarse un dormitorio al aire libre para cientos de jóvenes, poetas, músicos y mochileros internacionales (tanto beatniks americanos inspirados por Jack Kerouac como hippies europeos) donde pasaban los veranos en París durmiendo en sacos de dormir directamente sobre los adoquines, protegidos bajo los arcos de piedra del Pont Neuf.

Ética del Caminante:
Mientras otros poetas del 68 usaban palabras muy complicadas, Friser busca la esencia. Es una "poesía desnuda". Nótese cómo usa palabras de precisión: "controlan", "corresponda", "destacado". Hay un orden lógico en el sentimiento.

El concepto de Paraíso:
No es un paraíso religioso tradicional, sino un lugar de reconocimiento para la gente humilde y sencilla.

2.6 Poema: «En La Ruta E4» (1968)
(poema Número 94, página 162
de la antología de 2023)

Si supieras
cuando te vi
la primera vez,
y la segunda,
y la tercera,
—aún me acuerdo—.
—Yo siempre «veo» a «te».
Quita la «a»,
y pon la «te» delante.
¡Ah!... ¡Y qué!
¡No, no, nada!
Escucha,
ponte delante.
—¿Para hacer qué? No preguntes.
«S» y «M» se tumbaron en
el suelo,
Y se relajaron un rato…
—¿Una hora?,
no lo conté,
no lo conté,
fue el sol...
—¿Una hora y cinco?,
es posible...
—¿Después dormiremos juntos?,
Sí, después,
debajo del puente,
y en el mismo saco
—dijo—.
Pero todavía faltan
trescientos kilómetros…
Si hay suerte,
¡Ojalá la haya!,
noche: ciudad.
Allí, comeremos pan,
baguette recién hecha,
y quizás nos invitan a
queso,
sí,
¡A lo mejor nos invitan a
queso!
Sí,
misterio decías
y misterio creías, lo decías todo,
todo.
¡Vete al cuerno!
Dos mil kilómetros
quedan...
Y…, si llueve...
y…, si hace frío...
y…, si oscurece.
¿Duermes?
Son las siete,
¡Levántate!,
¡Anda!,
¡Gírate!,
¡Extiende el brazo!
¡A ver si paras, hombre!
Se para.
¿Quién es?
—matrícula D—.
¿Adónde va?
Hacia arriba.
Subimos...
(En la E4, 1968)

Estética del movimiento e isomería lingüística en «En la ruta E4»

Tras la pausa contemplativa bajo el Pont Neuf, el poemario experimenta una aceleración radical en «En la ruta E4» (1968). Este texto se configura como una auténtica «simbiosis estética» donde el espacio geográfico, la vivencia contracultural del autostop y la deformación del lenguaje se funden en un solo cuerpo rítmico. A continuación, se detallan los ejes analíticos que articulan esta pieza:

La isomería lingüística y el giro estructural:
El poema arranca con un sorprendente juego metalingüístico: «Yo siempre "veo" a "te". Quita la "a", y pon la "te" delante». Esta aparente deconstrucción lúdica de la sintaxis revela la mente del científico que analiza los componentes del lenguaje con la misma precisión con la que se altera una fórmula. Al igual que en los procesos químicos de isomerización —donde los mismos átomos se reordenan para dar lugar a una sustancia nueva—, Friser descompone y recompone el enunciado «Te veo». El lenguaje pierde su rigidez formal y se convierte en una materia maleable, dinámica, adaptada a la fluidez del viaje.
Gracias al estudio de las recientes adaptaciones musicales de la obra en el mercado anglosajón (Selma Sevilla English Collection), es posible deducir que esta aparente anomalía sintáctica no es una mera deconstrucción lúdica, sino la transcripción de una anécdota real. El verso captura la traducción literal del inglés («I see you») pronunciada por una compañera de viaje extranjera. Al corregirla, Friser no solo ejerce de físico que reordena los elementos de una ecuación —en una verdadera «isomería lingüística»—, sino que documenta la intimidad, la ternura y el cruce idiomático que definían la convivencia de la juventud cosmopolita en las rutas de la Europa del 68. El lenguaje, al igual que los propios viajeros, pierde sus fronteras rígidas.
El ritmo de la carretera: La poética del fragmento:
A diferencia de la tradición lírica convencional, este poema adopta las técnicas de la road movie y de la literatura de la Beat Generation (evocando el espíritu de Jack Kerouac). No hay un narrador omnisciente que describa el paisaje europeo; lo que el lector experimenta es una sucesión de planos cinemáticos, diálogos entrecortados, ruidos mentales y urgencias físicas («Son las siete, ¡Levántate!, ¡Anda!, ¡Gírate!, ¡Extiende el brazo!»). El poema avanza a golpe de kilómetros («faltan trescientos kilómetros», «dos mil kilómetros quedan») e imita la alternancia entre la fatiga de la espera y la velocidad del vehículo que los recoge.
El dato empírico como anclaje real:
Fiel a su mirada analítica, Friser introduce elementos de la realidad más concreta y prosaica: la anotación del tiempo («¿Una hora y cinco?, es posible») o la identificación casi policial del coche que se detiene: «¿Quién es? —matrícula D—». El uso de la «matrícula D» (correspondiente a Alemania Occidental) sitúa geográficamente el vector del viaje hacia el norte de Europa con una precisión documental. La poesía no se nutre de mitos universales, sino de los signos empíricos que ofrece el asfalto.
La utopía de la supervivencia contracultural:
Frente a la dureza del clima, el cansancio y la incertidumbre del autostop («y si llueve... y si hace frío»), el poema destila una ternura y una humanidad conmovedoras a través de los personajes «S» y «M». La felicidad ya no es un absoluto filosófico, sino que se reduce a las necesidades humanas más básicas y compartidas: el calor de un mismo saco de dormir bajo un puente, una baguette recién hecha y la ilusión casi infantil de ser invitados a un trozo de queso. El viaje se convierte así en un proceso de purificación existencial, donde el desapego material abre la puerta a una libertad absoluta.

Para comprender el alcance de esta divergencia estética, resulta conveniente profundizar en el concepto de «estatismo culturalista», una categoría analítica que describe con precisión la praxis poética de Pere Gimferrer y de los autores nucleares de su grupo.
Por un lado, el culturalismo define una corriente literaria en la cual el sujeto lírico desplaza la cotidianidad, las problemáticas personales y la realidad sociopolítica inmediata de su país de origen. En su lugar, el texto se nutre de un denso entramado de referencias pertenecientes a la «alta cultura»: mitología clásica, ópera italiana, pintura renacentista, literatura antigua o cine de autor. El poeta culturalista no aprehende el mundo desde la inmediatez de la calle, sino a través del filtro erudito de los museos y las bibliotecas; su inspiración primaria es el arte mismo. Por otro lado, el estatismo formaliza una construcción lírica de carácter pictórico o estatuario, donde se anula la acción, el dinamismo y la contingencia del imprevisto físico. La mirada poética se sitúa ante un paisaje nobiliario —como los canales de Venecia— y lo contempla de forma fija y casi sagrada, suspendiendo la temporalidad para paladear la belleza de las palabras.
La pertinencia de este término teórico radica en el contraste absoluto que ofrece al confrontarse con la producción de Jom Friser. Mientras que la poesía de Gimferrer se erige como un suntuoso museo de mármol —bello, erudito y congelado en el tiempo—, la obra de Friser encarna un dinamismo contracultural. Esta oposición fundamental se sintetiza en dos modelos contrapuestos:
Gimferrer (Estatismo culturalista): Se fundamenta en la contemplación de una Venecia mítica, extraída de los libros y el patrimonio artístico, donde imperan el silencio, la elegancia formal y los escenarios palaciegos.
Jom Friser (Dinamismo contracultural): Se articula en torno al movimiento constante del autostop y la transitoriedad por carreteras reales como la ruta E4. Su poética se desarrolla a la intemperie, compartiendo alimentos básicos y experimentando el cruce idiomático con la gente de la calle. Es una lírica con el ritmo acelerado de un motor, alejada de la quietud del museo.
En definitiva, mientras el canon oficial de la Generación del 68 buscaba la belleza en las bibliotecas, Friser la localizaba sobre el asfalto. Esta poética del movimiento y de la vanguardia experiencial alcanzará su máxima expresión tras el periplo por la carretera, cuando el autor llegue finalmente a su destino nórdico.

2.8. Dos visiones de Europa en el 68: El culturalismo de Gimferrer frente a la contracultura de Friser

Para situar al lector en el marco estético de la época, resulta altamente fructífero realizar un análisis comparativo entre la obra de Pere Gimferrer —específicamente su célebre poema «Oda a Venecia ante el mar de los teatros», publicado en Arde el mar (1966)— y la producción que Jom Friser escribe de forma casi simultánea durante sus estancias en París y sus viajes por Europa entre 1967 y 1968.
Este contraste revela que ambos autores representan las dos caras de la misma moneda en su ruptura contra la tradición literaria previa. Conviene recordar que en la España franquista de los años sesenta, la corriente dominante era la «poesía social», caracterizada por una mirada gris, de denuncia existencial y focalizada en las heridas de la Guerra Civil. Tanto Gimferrer como Friser se rebelan contra este encorsetamiento estético huyendo hacia Europa, aunque para ello deciden transitar caminos diametralmente opuestos:

La Europa mítica frente a la Europa viva:
Gimferrer construye una Venecia literaria, onírica y marcadamente aristocrática. Su poema se configura como un viaje hacia el pasado a través del arte, la erudición, los palacios decadentes, las máscaras y el lujo; se trata de una evasión puramente esteticista. Por el contrario, la Europa de Friser en textos como «Debajo del Pont Neuf» (1968) no es una postal de museo, sino un escenario real, físico y estrictamente contemporáneo. Friser no fija su mirada en un pasado glorioso, sino en el presente más vibrante: el asfalto, los puentes y las barricadas sociales de la juventud.

El galán frente al beat:
Mientras que el sujeto poético de Gimferrer se pasea por los salones venecianos con una actitud altiva (el poeta concebido como un «dandi» cultural), Friser desciende voluntariamente a los márgenes del espacio urbano. Su voz lírica se funde con la de los hippies y beatniks que pernoctan en sacos de dormir bajo el cielo de París. Así, la belleza que Gimferrer halla en las estatuas clásicas y el mármol, Friser la encuentra en la «sencillez» y en la dignidad de los vagabundos que entran «sin etiqueta» a habitar su particular «sitio azul».

2.9. El canon frente a la intemperie: Carnero y Friser

Para contextualizar estéticamente la época, un poco más, resulta muy útil realizar una comparación entre Guillermo Carnero y Jom Friser
Capricho en Aranjuez por ejemplo, es un poema profundamente "culturalista". Carnero nos sitúa en un espacio de jardines, palacios, estatuas, decadencia aristocrática y otoño. Es una poesía que mira hacia el arte y el pasado para escapar de la realidad española. Jom Friser, en cambio, mira directamente al presente, al asfalto, a la juventud real y a los clubes underground.
La lectura paralela de Capricho en Aranjuez de Guillermo Carnero y los textos escandinavos de Jom Friser evidencia la fractura interna de la Generación del 68. Carnero, como máximo exponente de la vertiente "veneciana" y culturalista de los Novísimos, construye su poética desde la evasión aristocrática. En Capricho en Aranjuez, la modernidad se entiende como un refugio estético: el poeta pasea por jardines domesticados, observando estatuas, mármoles y paisajes otoñales que remiten a una decadencia histórica elegante. Es una poesía de biblioteca y contemplación, donde la vida llega filtrada por el arte.
En las antípodas de este esteticismo de salón se sitúa la "isomería" de Jom Friser. Mientras Carnero se refugia en los palacios del siglo XVIII para huir de la asfixia franquista, Friser cruza Europa en autostop para enfrentarse al presente absoluto. Sus escenarios no son jardines con estatuas, sino la ruta E4, las playas de Ängelholm y el humo denso del club Fyran en Estocolmo. Frente a la melancolía pasiva de Carnero, Friser adopta una postura empírica y activa: es un "fotógrafo" del choque cultural, del sexo libre y del abismo de las drogas (como evidencia en Vivías).
Esta comparación certifica que, si bien ambos autores comparten el rechazo a la poesía social de posguerra y la necesidad de una ruptura radical, sus métodos son opuestos. El Novísimo canónico se encierra en el museo; el Novísimo contracultural se lanza a la carretera.
Adjuntamosa a modo de ejemplo esta tabla comparativa:

Eje de Análisis Guillermo Carnero (Capricho en Aranjuez) Jom Friser (Poemas de Suecia)
El Espacio Jardines, palacios, ruinas históricas La ruta E4, playas nórdicas, el club Fyran en Estocolmo
La Naturaleza Artificial, domesticada, escultórica Salvaje, intemperie, fuego, humo
La Actitud Contemplación melancólica y evasión Acción, choque vital, registros detallados casi notariales
La Cultura Alta cultura, el mito de los siglos pasados Contracultura, la realidad y presente continuo

2.10 El Arte Poética friseriana de 1968: La poética de la sencillez frente al esteticismo de salón

Para comprender la distancia que separa a Jom Friser del canon oficial de la Generación del 68, resulta de capital importancia acudir al prólogo que el propio autor redactó en 1968 para el tomo manuscrito de Isomerías Poéticas. En este texto, rescatado en la edición de 2023, Friser formula un auténtico manifiesto estético que choca frontalmente con el culturalismo artificioso de la época, al definir la poesía como:
«[...] una traslación única, fundamental y ordenada del corazón al papel. La considero como un acto sencillo, de expresión universal. Posiblemente, es la mayor autorrepresentación que pueda tener un autor, cuando se refleja a sí mismo».
«[...] Ahora bien, creo en la isomería de las ideas; por eso formulo todo lo que veo o pueda ver en isomería. Sólo me queda pensar que, si alguna persona leyera estas isomerías hacia dentro de sí mismo, es decir, las interiorizara, sería para mí una de gran satisfacción —poesía muda y sin palabras— que quedaría en mi corazón».
Esta declaración de principios revela una búsqueda de la honestidad lírica y una voluntaria adscripción a lo "humilde" y lo "simple" arraigado en su infancia en Borrassà. Mientras los poetas adscritos al grupo de los Novísimos (como Pere Gimferrer o Guillermo Carnero) construían textos herméticos, sobrecargados de referencias artísticas y camuflados tras máscaras esteticistas, Friser aboga por una poesía de la experiencia directa y desprovista de ornamentos innecesarios.
Asimismo, el prólogo ratifica que la «isomería» no opera como un simple recurso retórico tardío, sino como una estructura cognitiva activa ya en 1968: la aplicación del rigor de la Física Teórica para "formular" y reorganizar molecularmente la realidad observada. A través de este mecanismo, Friser aspira a una comunicación íntima que denomina «poesía muda y sin palabras», donde el lector interioriza la experiencia ajena para transformarla en propia.

Capítulo III: La llegada a la vanguardia escandinava: La geografía real de «4-an» (Fyran)

3.1. Marco estético (Estatismo frente a Dinamismo).
3.2. La geografía real de Club 4 (Fyran)
3.3. Excurso biográfico (La red sueca y el empirismo).
3.4. Despertar de 1967 (Estocolmo como laboratorio de libertad).
3.5. Análisis literario del poema «Pintado de rojo».
3.6. Análisis literario del poema «Ella, otra experiencia»
3.7. Poema: «Mil y Mil». Conciencia política y la catarsis cinematográfica de Vilgot Sjöman
3.8. Poema «¿Qué es?»: El espejo sueco y la desmitificación de la dictadura franquista
3.9. Poema «Fuego, humo y desahogo»
3.10. Poema «Vivías»
3.11. Poema «Reverberaciones»
3.1. El marco estético: Estatismo culturalista frente a dinamismo contracultural
La historiografía literaria española sitúa a finales de la década de los sesenta el agotamiento de la poesía social de posguerra y la irrupción de una nueva sensibilidad estética. Esta ruptura, capitalizada por la célebre generación de los Novísimos, introdujo en la lírica peninsular los códigos del Arte Pop, los mitos del cine clásico, la publicidad y un marcado cosmopolitismo de corte esteticista. Sin embargo, la asimilación de esta modernidad en el interior del Estado español adolecía de una limitación sistémica: se trataba, en su inmensa mayoría, de una experiencia vicaria.
Los autores de la época, condicionados por el aislamiento y la censura de la dictadura franquista, consumían la vanguardia desde la seguridad de la inmovilidad. Su acercamiento a la cultura de masas europea o norteamericana se producía a través de traducciones, revistas extranjeras introducidas clandestinamente y proyecciones en filmotecas o salas de arte y ensayo. Esta actitud conforma lo que en este análisis definimos como un «estatismo culturalista»: un cosmopolitismo erudito, de salón y de biblioteca. La oficialidad poética viajaba mentalmente a Venecia o a Nueva York en sus versos, pero sus cuerpos permanecían estáticos, anclados en la oscuridad sociopolítica del país.
Frente a este paradigma hegemónico, la obra de Jom Friser articula una subversión radical de los mecanismos de creación. Friser comparte de manera innegable el sustrato de la nueva estética —el verso libre, la inclusión de marcas comerciales, la veneración por el impacto cinematográfico y el uso recurrente del inglés—, pero dinamita por completo su inmovilismo. Su propuesta literaria puede definirse, en oposición a sus coetáneos, como un «dinamismo contracultural».
Para el joven estudiante de ciencias, la modernidad no es un objeto de estudio libresco, sino un territorio físico y palpable que exige ser habitado. Esta fractura metodológica no constituye un mero accidente biográfico, sino el corazón mismo de su poética. Al abrazar la intemperie de la ruta E4 y la vulnerabilidad del autostop, Friser traslada el laboratorio poético desde el escritorio del intelectual burgués hasta el asfalto. El poema se despoja de su artificio puramente teórico para transformarse en un registro empírico del movimiento, del roce con los extraños y del choque fronterizo. Mientras el canon oficial soñaba pasivamente la libertad europea, Jom Friser se desplazaba hacia ella, situando su propio cuerpo en la vanguardia sociológica de Escandinavia para ser atravesado, de primera mano, por la revolución en curso.
Esta adscripción a una vanguardia de la experiencia encuentra su validación definitiva en las propias notas aclaratorias del autor. En textos fundacionales como «Fuego, Humo y desahogo» —fechado significativamente en la playa de Ängelholm en julio de 1967 tras una fiesta beatnik—, Friser explicita una distinción conceptual que resulta idéntica a la hipótesis de este trabajo. El autor deslinda el fenómeno beatnik como una asimilación superficial ligada a la moda y la pose estética, para reivindicar, en su lugar, su filiación directa con la corriente Beat contracultural y poética, tomando como brújula fundacional la novela On the Road de Jack Kerouac.
Esta revelación resulta crucial: la ruta E4 en autostop se convierte en el equivalente transatlántico del viaje contracultural americano. Mientras los Novísimos oficiales adoptaban en España una modernidad de escaparate y caían de algún modo en ese esteticismo epidérmico (el equivalente a la pose beatnik), Friser se inserta en la genealogía de Kerouac y Ginsberg. Al situar el poema en la intemperie de una playa sueca, tras una experiencia real de socialización libertaria, el autor certifica que su literatura no emana de la biblioteca, sino de la carretera, consolidando el "kilómetro cero" de su definitiva reestructuración molecular o isomería.
(véase el poema completo y las notas originales del autor en el ANEXO I ).
3.2. La geografía real de la vanguardia: El centro juvenil «4-an» (Fyran)
El paso de la teoría a la praxis en la poética de Jom Friser requería un escenario físico, un ecosistema donde el dinamismo contracultural dejara de ser una aspiración para convertirse en una realidad asimilable. Este espacio neurálgico, que vertebra buena parte de sus textos escandinavos y aparece recurrentemente en las acotaciones de sus poemas, es el centro juvenil 4-an (conocido popularmente y fonéticamente en sueco como Fyran). Lejos de ser un decorado imaginario, un refugio romántico o un café literario de corte clásico, Fyran fue una institución clave en la cartografía underground de la juventud europea a finales de los años sesenta.
La labor de rastreo espacial llevada a cabo en esta investigación, guiada por el estricto empirismo notarial del autor, ha permitido contextualizar históricamente este enclave. Situado en pleno centro de Estocolmo, el Club 4 operaba como un poderoso imán sociológico no solo para la juventud sueca, sino para toda una generación de viajeros, autoestopistas y exiliados culturales que convergían en la capital nórdica. Al fechar y ubicar sus poemas en este recinto, Friser levanta acta de su presencia en el epicentro mismo de la modernidad.
El valor literario y biográfico del Fyran radica en que representaba la antítesis absoluta de los espacios de socialización permitidos en la España nacionalcatólica. En su interior, la música internacional, el cruce de idiomas, el debate político sin censura y, de manera fundamental, una interacción desinhibida y paritaria entre géneros, conformaban una atmósfera de libertad que resultaba inconcebible en la Barcelona de 1967.
Para el joven estudiante de Ciencias Físicas, cruzar las puertas del Fyran suponía adentrarse en un verdadero tubo de ensayo social. No es casualidad que los versos más rupturistas de su primera etapa sueca orbiten alrededor de este local. Entre la estética Pop y el humo de los cigarrillos, el centro juvenil funcionó como el laboratorio exacto donde Friser encontró los reactivos necesarios —el erotismo libre, la modernidad estética y la ausencia de miedo— para desencadenar la reestructuración vital que culminaría en su definitiva «isomería».
3.3. Excurso biográfico: La red sueca y el empirismo documental de Friser
La poética de Jom Friser destaca, como se ha venido argumentando, por su vocación de «acta notarial» de la realidad vivida. En sus textos, la mención de nombres propios, domicilios y filiaciones no responde a un ornamento decorativo, sino a la voluntad científica de dotar a la experiencia de una validez documental irrefutable. Este excurso biográfico permite reconstruir la red de apoyos que posibilitó la inmersión del autor en la vanguardia sueca y arroja luz sobre su capacidad para transitar entre diferentes capas sociales de la Estocolmo de finales de los sesenta.
En el poema «Hay» (número 18, página 70 de la antología), el autor anota haberlo escrito en «Thorslundsgatan 6, Ängelholm, Suecia. En casa de mis amigas Elisabeth y Eva Lood», y en el poema «Ella, otra experiencia», sitúa la acción en «Nybergsgatan 10, Estocolmo.
La investigación de este archivo poético ha permitido rastrear la conexión entre figuras clave como Eva Lood e Ingela Stenius. El análisis cruzado de las dedicatorias y las referencias geográficas revela que la estancia de Friser no fue un vagabundeo azaroso, sino una inserción estratégica en entornos de gran dinamismo. El autor no solo frecuentaba los espacios públicos de vanguardia como Fyran, sino que supo integrar su experiencia vital en una red de contactos personales de alto valor sociológico.
La investigación genealógica sobre estas figuras históricas resuelve el aparente salto geográfico y social del poeta: Eva Lood (nacida en 1948) e Ingela Stenius (nacida en 1946) eran primas hermanas. Por lo que cuando Jom Friser las conoció con 17 años, Eva tenía 19 años y Ingela 21 años.
Un caso paradigmático de este empirismo es su estancia en el acomodado barrio de Östermalm, concretamente en Nybergsgatan 10. Esta ubicación no es una elección casual, sino el resultado de la hospitalidad facilitada por Jan-Erik Stenius (1913), el padre de Ingela que era entonces un alto funcionario de la Cancillería del Gobierno sueco (Regeringskansliet), que actuó como el punto de apoyo necesario para que el joven poeta pudiera observar de cerca la realidad de las élites intelectuales nórdicas, en claro contraste con la bohemia del underground que practicaba en el centro de la ciudad.
El rigor con el que Friser documenta estas relaciones —citando buzones, nombres de calles y parentescos— confirma su método: para el autor, la poesía es un registro de la verdad histórica. Al identificar a estas personas reales en sus versos, Friser desmitifica la figura del poeta aislado y se sitúa en un tejido social concreto. Esta red de contactos es el sustento material que le permite «vivir» la vanguardia, validando así su propuesta frente a otros poetas que solo podían acceder a ella a través de referencias lejanas. El empirismo documental de Friser convierte sus poemas en un testimonio vivo y verificable de una España que buscaba, desesperadamente, su propia red de salvación cultural en el corazón de Europa.
3.4. El despertar de 1967: Estocolmo como laboratorio de libertad
El primer viaje a Suecia en el verano de 1967 marca el verdadero punto de fisura en la biografía de Jom Friser. Con apenas diecisiete años, el joven estudiante abandona la penumbra moral de la dictadura española y aterriza, tras recorrer la ruta E4 en autostop, en una de las sociedades más avanzadas y progresistas del planeta. Este primer contacto con Escandinavia no produce todavía la honda catarsis política que se desarrollará un año más tarde con el Mayo francés y la Guerra de Vietnam, sino que propicia una sacudida previa, íntima y sensorial: el descubrimiento de la libertad individual.
La sociedad sueca de finales de los sesenta operaba bajo un paradigma que resultaba incomprensible desde la óptica del nacionalcatolicismo ibérico. Estocolmo ofrecía una normalidad basada en la educación sexual integrada, la desmitificación del cuerpo, la paridad en las relaciones interpersonales y la asimilación natural de la estética Pop y la cultura de consumo. Para un joven cuya primera adolescencia había estado marcada por la represión y el pecado institucionalizado, esta atmósfera funcionó como un laboratorio de descompresión acelerada.
Friser se encuentra repentinamente en un entorno donde las interacciones no están vigiladas y donde el afecto y el erotismo carecen de la pátina de culpa que imperaba en su país de origen. Es en este preciso instante cronológico y geográfico donde comienza a gestarse el proceso de «isomería». La mente científica del autor observa, asimila y experimenta con estos nuevos estímulos vitales, utilizando la poesía para documentar, en tiempo real, cómo se van rompiendo uno a uno los tabúes que traía en su equipaje.
Los poemas redactados durante esta estancia fundacional no son, por tanto, meras postales de viaje, sino los sismógrafos de una revolución interna. Textos como «Pintado de rojo» o «Ella, otra experiencia» —que se analizan a continuación— constituyen la prueba documental de este primer gran despertar, donde el color, los extranjerismos y el descubrimiento de una sexualidad libre operan como los primeros reactivos que transformarán, para siempre, la estructura vital del poeta.
El viaje «hacia arriba» a través de la ruta E4 culmina en Estocolmo, una capital que en el verano de 1968 representaba el epicentro de la vanguardia social, cinematográfica y contracultural europea. Sin embargo, para comprender el espacio físico y emocional desde el que se articulan los siguientes versos de Jom Friser, es imprescindible realizar una precisión documental e histórica que la historiografía literaria española había pasado por alto.
El denominado «Club 4» en la obra de Friser no es una abstracción poética, sino un espacio histórico real y plenamente documentado. Se trata del mítico «4-an» (también grafiado en sueco como Fyran, «El Cuatro»), un centro juvenil alternativo (ungdomsgård) cuya denominación respondía a su ubicación física: el número 4 de la calle Lästmakargatan, en el céntrico distrito de Norrmalm, Estocolmo.
Durante el último tercio de la década de 1960 y bien entrados los años setenta, Fyran se consolidó como el núcleo fundamental de la cultura juvenil underground, el movimiento alternativo y la escena contracultural de la capital sueca.
Este centro no era un simple lugar de ocio, sino un catalizador de la vanguardia europea donde convergían la experimentación artística, los nuevos hábitos sociales y la libertad política. Al cruzar las puertas de Lästmakargatan 4, el joven físico Josep Maria Frigola se sumerge de lleno en el laboratorio de la modernidad nórdica. Los poemas concebidos tanto en el interior como en los alrededores de este recinto no solo constituyen piezas líricas de un gran valor estético, sino que funcionan como una bitácora testimonial de un modelo de sociedad que en la España franquista de la época resultaba inimaginable.

3.5 Poema: «Pintado de Rojo».
El despertar cromático y la estética Pop en el Club 4 (Fyran)

(poema Número 65, página 122
de la antología de 2023)

Chica del alma,
chica del norte,
contéstame:
¿Es tu primer paso?,
parece tu tono
un punto muerto, una flor toda entera,
y.… y...
tu viaje
un cuaderno en blanco.
No,
¿No será tu gentil rumor
un trance de picardía?
Chica del norte,
chica del alma,
contéstame:
Si colores fueron tus años,
¿Qué años los pintaste de rojo?
Todos... todos...
Chica, ¡Vámonos!,
¡Vámonos fuera!
En el banco del jardín,
los pintaremos de rojo
otra vez.
… Petting...
Y después…,
paulatinamente…,
liamos y saboreamos
una mezcla de:
Abdulla 37,
CRAVEN “A”
y Super 46.
…¡It’s new!...
…¡It’s new!...

(A la salida del CLUB 4, STOCKHOLM, julio de 1967)
El primer contacto poético documentado de Jom Friser con la vanguardia sueca se produce en julio de 1967, con apenas diecisiete años. El poema «Pintado de rojo», —que puede considerarse una auténtica joya literaria e histórica— ,gestado a la salida del mencionado Club 4 (Fyran), funciona como un acta fundacional de su despertar vital y estético. Frente a la solemnidad de la poesía social española, Friser despliega aquí un texto vibrante, sensorial y cosmopolita que puede analizarse a través de tres ejes fundamentales:
La dialéctica cromática: del cuaderno en blanco al rojo vital
El poema se construye sobre una conversación íntima con la «chica del norte», un arquetipo de la juventud escandinava. Friser utiliza la metáfora del «cuaderno en blanco» para inquirir sobre la inocencia o el estancamiento vital de la joven («¿Es tu primer paso?, / parece tu tono / un punto muerto»). Sin embargo, la respuesta subvierte esta imagen al afirmar que todos sus años los ha «pintado de rojo». El color rojo actúa aquí como símbolo inequívoco de la pasión, la intensidad y la rebeldía juvenil. El sujeto poético asume este impulso vital y lo proyecta hacia el futuro inmediato: «¡Vámonos fuera! / En el banco del jardín, / los pintaremos de rojo / otra vez».
La transgresión moral y la liberación sexual
Uno de los versos más transgresores del texto, especialmente si se contextualiza bajo la moralidad de la España franquista y nacionalcatólica de 1967, es la inclusión solitaria y suspensiva de la palabra «... Petting ...». Friser no recurre a complejas metáforas románticas para describir el encuentro físico en el jardín; utiliza un anglicismo directo y moderno que define las prácticas de exploración sexual de la juventud de la época. Suecia representaba entonces el paraíso de la liberación sexual europea, y el joven poeta deja constancia de esta ruptura moral con una naturalidad pasmosa.
En el contexto sociológico de finales de la década de los sesenta, impulsado por los movimientos contraculturales y la aparición de los primeros métodos anticonceptivos, el término anglosajón petting se utilizaba para definir los juegos sexuales, caricias íntimas y tocamientos eróticos sin coito. Esta práctica se popularizó como una vía mediante la cual la juventud descubría el placer mutuo de manera segura, constituyendo un paso intermedio y natural en su exploración sexual.
La fuerza de este verso radica en el brutal choque cultural que evidencia. Por un lado, la sociedad sueca de 1967 era pionera mundial en educación sexual; el sexo prematrimonial y los juegos eróticos estaban normalizados y se consideraban una parte sana del desarrollo juvenil. Por el contrario, en la España franquista contemporánea, regida por la estricta moral del nacionalcatolicismo, el cuerpo constituía un tabú absoluto. La educación sexual era inexistente, cualquier acercamiento físico prematrimonial se estigmatizaba como pecado, y la censura institucional perseguía con celo incluso los besos apasionados en las pantallas de cine.
Por tanto, la inserción del término petting en el poema trasciende la anécdota para erigirse como un valioso documento sociológico. Demuestra que Friser, con apenas diecisiete años, no solo estaba asimilando la cultura literaria o musical de Estocolmo, sino también su absoluta libertad corporal y afectiva, abrazando unos códigos que chocaban frontalmente con la represión de la sociedad de la que provenía.
El empirismo hiperrealista y la influencia del Arte Pop
El cierre del poema es una magistral muestra del estilo inconfundible de Friser, donde la mente del científico se cruza con la cultura de masas. En lugar de finalizar la escena amorosa con un tono puramente lírico, el autor detalla con una exactitud de laboratorio la mezcla exacta de tabaco que comparten: «Abdulla 37, / CRAVEN “A” / y Super 46». Esta inserción de marcas comerciales reales en el cuerpo del poema remite directamente a la estética del Arte Pop (que eleva los objetos de consumo a la categoría de arte) y dota al texto de un realismo documental extraordinario. El poema concluye con una exclamación publicitaria en inglés —«...¡It’s new!...»—, confirmando el bilingüismo de la escena y celebrando el deslumbramiento ante la abrumadora modernidad (lo «nuevo») que ofrecía Estocolmo frente a la España de su tiempo.
La palabra inglesa «It's new!» (¡Es nuevo!) resume perfectamente la experiencia del joven autor. Todo en Suecia (el club, la chica, la libertad sexual, el tabaco extranjero) era abrumadoramente nuevo para él.

3.6. Poema: «Ella, otra experiencia».
La clausura del viaje y la consolidación de la isomería poética

(poema Número 44, página 100
de la antología de 2023)

Como una columna de algodón
descansaba su cabello sobre el hombro,
su rostro fino —suave—
seguía una sintonía...,
sus labios, pálidos por el color ambiente,
fuertemente se enganchaban,
se empalmaban
a las rugosidades de nuestros amigos...
Las marcas de su vestido,
la minifalda y los zuecos de madera
inferían una nota musical...
Ella, era toda una poesía de versos libres...,
su procedencia,
me inclinaban a conocerla...
Su mundo particular
—roto para todo enlace múltiple—
y su correspondencia,
me enlazaban a ella...
—Captaba la última parte de mi viaje—
Su cuerpo femenino —una espuma multiforme—
se esparcía por mi camisa...
Hubo pausa,
deliberación.
Hubo diálogo,
y también algo de filosofía.
¡Un revivir!
—parecíamos los dos inclinados en el sofá—.
Al día siguiente por la mañana se fue...
Me dijo:
—«We have composed free poetry, free poetry»
Se esparcía la lluvia por los cristales,
comenzaba una nueva jornada
—estaba yo todavía tumbado en el sofá—,
contemplando a través de la ventana
, su figura que andaba envuelta
por la niebla matutina.
Recordando el petting...,
volví la espalda a la escena y, encendiendo
un Craven “A” mezclado con Super 46 (*),
pensé:
He realizado otra experiencia...
He compuesto otra isomería...
¡He finalizado mi viaje!
(En un apartamento de la planta baja del número 10 de Nybergsgatan,
Stockholm. En la puerta ponía Dalhammar.
Nos lo dejó nuestra amiga Ingela Stenius)
En la edición de la antología de 2023, aparece esta
(*) Nota del autor: En aquellos años solía fumar tabaco rubio inglés como el Craven “A”, o el Magnum Virginia 37 Abdulla que combinaba con el tabaco negro canario Super 46
El periplo escandinavo de 1967 concluye con «Ella, otra experiencia», un texto que actúa como testamento vital y estético de la primera inmersión de Jom Friser en la vanguardia europea. Ubicado —gracias a la precisión notarial de sus acotaciones— en un apartamento del acomodado distrito de Östermalm, el poema trasciende el mero encuentro amoroso para convertirse en una declaración de principios literarios. Este cierre magistral se articula en torno a tres dimensiones fundamentales:
La encarnación de la libertad estética y el bilingüismo
Friser difumina las fronteras entre la vivencia física y la creación literaria. La joven sueca, descrita con elementos propios de la moda sesentayochista («minifalda y los zuecos de madera»), es definida metafóricamente como «toda una poesía de versos libres». El rechazo a la métrica tradicional en la poesía se equipara aquí al rechazo de las ataduras morales. Esta fusión culmina a la mañana siguiente con una despedida bilingüe: «—"We have composed free poetry, free poetry"». El uso del inglés actúa nuevamente como el idioma franco de una juventud internacional que ha derribado las fronteras, logrando comunicarse a través de la experiencia compartida.
Atmósfera cinematográfica y empirismo Pop
La escena final del poema adopta la técnica del fundido a negro cinematográfico (fade out). Mientras la figura femenina desaparece envuelta en la niebla matutina, el sujeto poético observa a través del cristal. Para anclar esta escena melancólica en la más estricta realidad, Friser recurre a la estética Pop introduciendo las marcas comerciales de su tabaco. La nota del autor en la edición de 2023 revela un detalle de gran calado simbólico: la mezcla del rubio inglés Craven “A” con el negro canario Super 46. Esta hibridación de tabacos refleja a la perfección la propia situación del poeta: la mezcla de su origen español con la asimilación de la cultura anglosajona y europea.
La revelación estructural: El viaje como «isomería»
Los tres versos finales constituyen el núcleo conceptual de toda la obra de Friser y justifican el título de su etapa poética. Tras recordar los juegos eróticos (el petting analizado anteriormente), el autor concluye: «He realizado otra experiencia... / He compuesto otra isomería... / ¡He finalizado mi viaje!». Aquí, la mente del físico y la del poeta se unifican. En química, los isómeros poseen los mismos átomos pero con una estructura y propiedades diferentes. Al finalizar su viaje, Friser sigue siendo la misma persona que salió de España, pero la reordenación de sus vivencias, la libertad experimentada y el choque cultural han modificado irreversiblemente su estructura interna. Ha creado una nueva sustancia vital: una isomería.

3.7. Poema: «Mil y Mil» (1968).
Conciencia política y la catarsis cinematográfica de Vilgot Sjöman

(poema Número 83, página 146
de la antología de 2023)

¡Ojalá
fuera mañana
un día de luto!
¡Ojalá!,
sí,
¡Ojalá!
Gritaran todos
la muerte del presidente.
Murieron mil y mil,
mató a mil y mil,
y siguen muriendo
mil y mil...
Ojalá gritara la gente:
¡Que caiga el presidente!,
¡Que no mueran!,
¡Que vivan mil y mil!
Grito yo también
fuera del país —hoy—,
bien fuerte,
junto a ellos:
¡Que vivan mil y mil!

STOCKHOLM, cerca del CLUB 4, después de ver la película sueca:
«I Am Curious (Yellow)» de Vilgot Sjöman
Jom Friser, estuvo varias veces en Suecia. En el 68 estuvo más tiempo en Paris, pero volvió en agosto a Estocolmo, a visitar a su amiga Ingela. En esta etapa destacan algunos poemas que escribió también en el Club 4 (Fyran) y algunos después de ver la película «I Am Curious (Yellow) que le marcó de alguna manera.
El regreso de Jom Friser a Estocolmo en agosto de 1968, tras una densa estancia en el París de las revueltas de mayo, consolida una mutación irreversible en su poética: el paso de la liberación estética e individual a la militancia ideológica y transnacional. El catalizador definitivo de este giro comprometido es la recepción en la capital sueca de un hito cinematográfico de la época: la película I Am Curious (Yellow) (Jag är nyfiken – gul, 1967), dirigida por Vilgot Sjöman.
El poema «Mil y mil», escrito explícitamente a la salida del cine en las inmediaciones del Club 4 (Fyran), debe analizarse bajo las siguientes coordenadas críticas:
Conviene señalar que no era solo una película con escenas eróticas audaces; era un documental político donde la protagonista salía a las calles de Estocolmo con un micrófono a preguntar a la gente sobre las clases sociales, la no violencia y, sobre todo, a protestar contra la Guerra de Vietnam y el imperialismo estadounidense. El "presidente" al que alude el poema es, casi con total seguridad, Lyndon B. Johnson, el presidente de los EE. UU. en ese momento, el blanco de todas las iras de la juventud del 68.
El cine como detonante ideológico:
La obra de Sjöman combinaba una cruda liberación sexual con una feroz crítica política de corte antiimperialista y pacifista. La protagonista del film encarnaba el inconformismo de la juventud de 1968, cuestionando activamente las estructuras de poder y manifestándose contra las injusticias internacionales. En «Mil y mil», Friser asimila este impacto cinematográfico y lo traduce en una lírica de urgencia, despojada de adornos retóricos, que adopta la estructura formal de una proclama o un cántico de manifestación callejera.
La denuncia del imperialismo y la poética del grito:
El poema se levanta como una condena explícita a la violencia bélica institucionalizada («Murieron mil y mil, / mató a mil y mil, / y siguen muriendo / mil y mil...»). En el contexto de agosto de 1968, la imprecación contra «el presidente» («¡Que caiga el / presidente!») reverbera como una alusión directa al mandatario estadounidense Lyndon B. Johnson y a la escalada sangrienta de la Guerra de Vietnam, objeto prioritario de las protestas estudiantiles de aquel año. La repetición obsesiva del sintagma «mil y mil» emula los lemas coreados en las marchas de la época (como el célebre «Hey, hey, LBJ, how many kids did you kill today?»), transformando el texto en un altavoz rítmico.
El grito transnacional desde la periferia del exilio:
Resulta de gran calado el valor testimonial de los versos «Grito yo también / fuera del país —hoy—, / bien fuerte, / junto a ellos». Al encontrarse en el espacio libre y democrático de Estocolmo, el poeta puede desbocar una rabia política que en la España de la dictadura franquista habría sido inmediatamente censurada y reprimida. El poema se convierte así en un puente de solidaridad transnacional: el autor se adhiere a la comunidad global de la juventud rebelde del 68, unificando su voz con los millones de jóvenes que, de París a Estocolmo, exigían un cambio radical de paradigma en el planeta.

3.8. Poema: «¿Qué es?» (1968)
(poema Número 84, página 147
de la antología de 2023)

Dos intereses,
un capital,
mucho capital
y además burguesía,
suman
gobierno y dictadura.
Vestimenta de la gente:
indumentaria de preso.
Dices:
“Viva la Revo.... !”,
consecuencia:
Ni pronuncias la última sílaba,
ni ves el cuerpo y la cabeza
juntos otra vez…
¿Qué es?:
es un país...
¿Cuál?:
“Pistssssssttt!”
STOCKHOLM, refrescando las imágenes de Lena (*), totalmente desnuda frente a un retrato de Franco, en la película «I Am Curious (Yellow)» de Vilgot Sjöman.
Nota del autor. (*) La artista sueca Anna Lena Isabel Nyman, fue todo un icono de referencia en nuestra segunda adolescencia. Murió relativamente joven a la edad de 66 años (2011)
«¿Qué es?»: El espejo sueco y la desmitificación de la dictadura franquista.
Para analizar este texto conviene explicar la escena real de la película a la que alude la nota. En I Am Curious (Yellow), la actriz protagonista, Lena Nyman, protagoniza una escena que fue un auténtico escándalo mundial: aparece completamente desnuda y, en un momento de provocación política y sexual, se sitúa frente a una fotografía del dictador Francisco Franco (que en ese momento gobernaba España) para protestar contra el fascismo y el turismo burgués que visitaba las playas españolas ignorando la dictadura.
Ver a un icono de la modernidad europea como Lena Nyman desafiando la figura de Franco desde las pantallas de Estocolmo provocó en el joven científico y poeta una profunda reflexión política y formal.
Si el poema «Mil y mil» fijaba su mirada en la geopolítica mundial y la Guerra de Vietnam, «¿Qué es?», escrito en la misma fecha de agosto de 1968, repliega esa conciencia crítica hacia la herida abierta de la realidad española. El detonante lírico es una de las secuencias más célebres y combativas de la película I Am Curious (Yellow): aquella en la que la actriz Lena Nyman, desprovista de ropa, se enfrenta de manera provocadora a un retrato del dictador Francisco Franco como denuncia de la pasividad internacional ante el fascismo peninsular. El análisis de esta pieza fundamental debe articularse a través de las siguientes claves de lectura:
La ecuación sociopolítica de un científico:
Friser arranca el poema aplicando una lógica analítica, casi matemática, para desnudas las estructuras del poder autoritario: «Dos intereses, / un capital, / mucho capital / y además burguesía, / suman / gobierno y dictadura». El lenguaje se despoja de cualquier lirismo metafórico para ofrecer un diagnóstico materialista y crítico de la situación del Estado español, donde la alianza entre el capital financiero, la burguesía cómplice y el aparato militar sostiene el régimen.
La metáfora del cautiverio y el terror de Estado:
El poeta describe la cotidianidad bajo el franquismo con una crudeza asfixiante («Vestimenta de la gente: / indumentaria de preso»). Acto seguido, plasma con precisión el terror y la censura violenta que imperaban en el país al verbalizar la imposibilidad de la disidencia: proferir el grito de «¡Viva la Revo....!» conlleva una consecuencia fulminante. La interrupción abrupta de la palabra y el verso «ni ves el cuerpo y la cabeza / juntos otra vez» actúan como una alusión directa a la brutalidad policial, los fusilamientos y la pena de muerte que el régimen seguía ejecutando.
El silencio impuesto y la onomatopeya censora:
El cierre del poema posee una fuerza dramática extraordinaria. Ante las preguntas «¿Qué es?: / es un país... / ¿Cuál?», el sujeto lírico no pronuncia el nombre de España. En su lugar, introduce la onomatopeya «“Pistssssssttt!”», un siseo que mimetiza el gesto de mandar callar, el miedo inoculado en la sociedad y la necesidad del secreto. Este silencio poético es paradójico: al negarse a nombrar al país por miedo a la represalia, está denunciando con el propio sonido del poema la falta absoluta de libertad de su patria. El impacto de la fisonomía liberada de Lena Nyman frente a los símbolos del totalitarismo español en una sala de Estocolmo actúa como un espejo doloroso. Friser constata que, mientras en Escandinavia el cuerpo desnudo de la mujer es un vehículo de expresión estética y política, en su país de origen ese mismo cuerpo y la propia mente ciudadana permanecen bajo el yugo de la indumentaria del preso y el silencio obligatorio.

Que Jom Friser utilice en 2023 la expresión «nuestra segunda adolescencia» para referirse al impacto que tuvo Lena Nyman en los años 1967 y 1968 no es una casualidad ni un error de cálculo.
Es una observación finísima y de un calado psicológico y sociológico enorme.
Es un concepto poético y vital que alude a un renacimiento. En el contexto de su biografía y de la historia de España, esta expresión tiene dos significados profundos
La adolescencia "reprimida" frente a la adolescencia "real" Los jóvenes españoles que crecieron en los años 50 y 60 bajo el nacionalcatolicismo sufrieron lo que muchos historiadores llaman una "adolescencia castrada o congelada". No había libertad de movimiento, ni educación sexual, ni tolerancia al pensamiento crítico. Su primera adolescencia (la cronológica, la que vivió en Figueres hasta los 16 años) fue gris y contenida. Al viajar a Suecia en 1967 (con 17 años) y regresar en 1968 (con 18), Friser experimenta un choque tan brutal de libertad, erotismo y política que es como si volviera a nacer. Suecia le regala una «segunda adolescencia», pero esta vez plena, ruidosa, libre y consciente. Lena Nyman, con su desnudez combativa en la gran pantalla, se convierte en el icono de esa segunda oportunidad de ser joven.
El uso del plural: «Nuestra» segunda adolescencia» conviene reslatar que el autor no escribe "mi", sino «nuestra». Con esa sola palabra, Friser eleva su experiencia individual a la categoría de experiencia generacional. No habla solo de sí mismo; habla de toda esa juventud intelectual española que cruzaba la frontera en los sesenta buscando el oxígeno cultural que no había en su país. Para todos ellos, el cine europeo y la modernidad nórdica supusieron una segunda y verdadera adolescencia colectiva.

Resulta de gran interés analítico la acotación que el propio autor añade en la edición de 2023, donde define a la actriz Anna Lena Isabel Nyman como un icono de «nuestra segunda adolescencia». El uso de este concepto, formulado en plural sociológico, posee una profunda carga simbólica. Alude al doble proceso de maduración que experimentó la juventud española que logró cruzar las fronteras de la dictadura.
Mientras que la primera adolescencia cronológica de Friser se desarrolló bajo el gris hermetismo del régimen franquista, su inmersión en el contexto escandinavo de 1967 y 1968 funcionó como un renacimiento vital. Suecia operó como el escenario de una «segunda adolescencia»: un espacio de resignificación personal donde el descubrimiento del erotismo, la vanguardia y la militancia política —encarnados en la figura de Nyman— permitieron al autor experimentar, por fin, una juventud plenamente emancipada.

3.9 Fuego, humo y desahogo (Ängelholm, 1967)
(poema Número 17, página 68
de la antología de 2023)

Fuego, humo y desahogo
Ayer todo era fiesta,
arena y olas tranquilas.
Tocaba el sol en la playa
—su otro ojo de sonrisa—.
El firmamento quedaba sujeto
a un mantel negro y ondulado,
dibujado por el artista.
Grupo. Sexo mezclado
y coordinación.
Guitarra y diez botellas de alcohol.
Un señor con voz ronca
y los demás con nariz torcida
—pero de buena presencia sonora—
sujetaban el contenido...
Era canción,
impulso —parecía—,
desahogo...
Cuatro maderas formaban fuego
y, dos papeles, el motor de la reunión.
El humo subía como un globo,
pero...,
atado a un anillo estaba.
Formaban todos círculo,
tiraban esputos de pensamiento
al fuego y apagaban incertidumbres.
Desnudos...,
no había espías,
confianza de unos en otros...
—Sólo era yo el fotógrafo—.
Con un «Bic» de punta fina
captaba reflejos, instantáneas,
posturas, leyes de situación.
Hubo transcurso, marea...,
al final se oía:
C’est la vie ! C’est la vie !
Hubo una ola gigantesca en el tiempo,
y extirpó el fuego de un porrazo.
Se escuchó una voz y dijo:
«Hacedlo de nuevo y sin humo».
Fotografíe la tormenta...
—La circunstancia también—.

(En la playa de Ängelholm, sur de Suecia, julio de 1967, después de una fiesta beatnik)
Nota del autor de la edición de 2023:
Los «beatniks» fueron los precursores de los movimientos
contraculturales de los años 60 y seguidores —no estrictamente poéticos—
de la corriente de la «Beat Generation», sobre todo, a partir de la novela «On the Road»
de Jack Kerouac.
Fueron los iniciadores del movimiento hippy y de la revolución
sexual. En pocas palabras podríamos decir que los «Beats» estaban asociados a
cultura y poesía, mientras que los «Beatniks» estaban relacionados con factores
externos como la vestimenta, moda e imagen.
Al autor de estos poemas le interesó,
desde el primer momento, la corriente Beat contracultural y poética.

Esta adscripción a una vanguardia de la experiencia encuentra su validación definitiva en las propias notas aclaratorias del autor. En textos fundacionales como «Fuego, Humo y desahogo» —fechado significativamente en la playa de Ängelholm en julio de 1967 tras una fiesta beatnik—, Friser explicita una distinción conceptual que resulta idéntica a la hipótesis de este trabajo. El autor deslinda el fenómeno beatnik como una asimilación superficial ligada a la moda y la pose estética, para reivindicar, en su lugar, su filiación directa con la corriente Beat contracultural y poética, tomando como brújula fundacional la novela On the Road de Jack Kerouac.
Esta revelación resulta crucial: la ruta E4 en autostop se convierte en el equivalente transatlántico del viaje contracultural americano. Mientras los Novísimos oficiales adoptaban en España una modernidad de escaparate y caían de algún modo en ese esteticismo epidérmico (el equivalente a la pose beatnik), Friser se inserta en la genealogía de Kerouac y Ginsberg. Al situar el poema en la intemperie de una playa sueca, tras una experiencia real de socialización libertaria, el autor certifica que su literatura no emana de la biblioteca, sino de la carretera, consolidando el "kilómetro cero" de su definitiva reestructuración molecular o isomería.

El sentido del «Humo» en Fuego, humo y desahogo
El humo es el verdadero hilo conductor de la composición, operando como un reactivo químico y físico que define la posición de Jom Friser ante la realidad que está «fotografiando». Su sentido se despliega en tres niveles:
1. El humo como frontera estética e ideológica (Marcovitch vs. Incienso)
Gracias a las notas del prefacio del autor, descubrimos que el humo en Friser es una elección identitaria muy precisa. Su declarada alergia al «humo del incienso de la misa» es una metáfora física de su rechazo visceral al nacionalcatolicismo español, a esa atmósfera eclesiástica y asfixiante de la dictadura de la que acaba de escapar.
Por otro lado, su alergia a la «yerba fresca» lo distancia del cliché hippie o beatnik descuidado. Friser no busca la alienación o la pérdida de control a través de la marihuana colectiva; él impone su propio humo: el aroma altamente perfumado y sofisticado de los tabacos importados (Craven “A”, Marcovitch of Piccadilly). Fumar este tabaco británico en una playa sueca es un acto de soberanía estética. El humo perfumado es su armadura, una niebla elegida que lo aísla del pasado gris español y lo conecta con la modernidad anglosajona.
2. El «motor de la reunión» y el anillo de la libertad
En el poema, Friser escribe que «dos papeles [eran] el motor de la reunión» y que «el humo subía como un globo, / pero..., / atado a un anillo estaba». Aquí el humo funciona como el aglutinante de la contracultura. Es una atmósfera densa que protege al grupo: un espacio seguro donde hay «sexo mezclado», «desnudos» y donde «no había espías» (una alusión directa a la ausencia de la policía secreta franquista).
El humo asciende, pero está «atado a un anillo», es decir, a la comunidad, al círculo de jóvenes que «tiraban esputos de pensamiento al fuego y apagaban incertidumbres». El humo es la representación física de la libertad compartida, la energía volátil de una juventud que se desahoga en la intemperie de la noche nórdica.
3. El físico frente a la niebla: «Hacedlo de nuevo y sin humo»
Aquí es donde estalla el empirismo notarial de Friser. Mientras todo el grupo está sumergido en la catarsis colectiva de la fiesta, el poeta se autoexcluye conscientemente:
—Sólo era yo el fotógrafo—. / Con un «Bic» de punta fina / captaba reflejos, instantáneas...
Friser actúa como un científico en un laboratorio. Su bolígrafo Bic es la lente de una cámara que busca ver a través del humo. No se deja cegar por la mística del momento.
Por eso, cuando la tormenta apaga el fuego de un porrazo, surge esa voz imponente y casi divina que ordena: «Hacedlo de nuevo y sin humo». Esta frase es el mandato de la propia poética de Friser. Significa: «Despojad a la experiencia de la nostalgia, de la mitificación y de la bruma romántica. Quedaos con la estructura pura». El humo (lo efímero de la fiesta) se disipa, pero la fotografía escrita (el poema, la ley de situación) permanece fija gracias al rigor del observador.

3.10 Vivías (1967)
(poema Número 64, página 120
de la antología de 2023)

Vivías,
quedaba tiempo para...,
y todavía al mirar
al cielo
te desnudabas...,
—Oteabas desde la cumbre—
Cantabas,
quedaba tiempo para...,
y aún al observar
el viento
te desnudabas más...,
¡Y más!... y más!...
—Laudabas desde el pedestal—
Pálida,
con rostro incoloro
quedabas...
Vivías,
quedaba tiempo para...,
y todavía te movías
a hilo enmarañado,
a barroquismo completo...
Hoy,
no vivías ya,
no quedaba tiempo para...,
A serpiente retorcida
te encontré…
Alucinógeno ¡No!, ¡No!,
¡LSD no me hables!,
solo dejas el caparazón...
Vivías
—hoy no—,
ya no queda tiempo para...
Coge un Super 46
mezclado con Abdulla 37
—de los míos—,
y nunca serás cáscara,
ni carapacho ambulante...
¡Cógelo!... ¡Cógelo!...

(A la salida del CLUB 4, STOCKHOLM, julio de 1967

Hasta ahora, hemos visto a un Friser deslumbrado por la libertad de Escandinavia y el ambiente del Fyran, pero «Vivías» nos demuestra que no era un turista ingenuo.
El autor se da cuenta de que la «intemperie» y la contracultura tienen un reverso tenebroso. Este poema significa, en esencia, el rechazo a la alienación química.
1. La desmitificación de la contracultura: La caída de la musa
El poema describe un proceso de degradación estructurado rítmicamente por la repetición de la palabra «Vivías». Al principio, la chica representa la liberación total que Friser admira de Suecia: se desnuda ante el cielo y el viento («Oteabas desde la cumbre», «Laudabas desde el pedestal»). Es la musa de la revolución sexual y vital.
Sin embargo, el poema sufre un giro dramático («Hoy, / no vivías ya»). La vanguardia llevada al extremo de las drogas psicodélicas (el LSD) destruye a la persona. La chica pasa de estar en el pedestal a convertirse en una «serpiente retorcida», víctima de un «hilo enmarañado» y un «barroquismo completo». Friser está documentando aquí el lado oscuro de los años 60: la libertad sin anclajes lleva a la destrucción del individuo.
2. El «caparazón ambulante» frente el empirismo
Los versos más potentes son su rechazo directo al ácido: «Alucinógeno ¡No!, ¡No!, / ¡LSD no me hables!, / solo dejas el caparazón...»
Para Friser, cuya mente es analítica (es un físico) y su actitud es de "poeta fotógrafo" de la realidad, el LSD es el enemigo absoluto. Las drogas alucinógenas te desconectan del mundo real; te vacían por dentro y te dejan como una «cáscara» o un «carapacho ambulante» (un zombi, una carcasa vacía sin voluntad). La «isomería» que Friser busca es una reestructuración consciente de la identidad a través de la experiencia vital, no la anulación de la mente a través de la química psicodélica.
3. El tabaco como anclaje a la realidad
El final del poema conecta maravillosamente con lo que Jom Friser explica en el refacio del libro sobre sus tabacos. Ante una chica que se está perdiendo en el vacío del ácido, el poeta le ofrece su salvavidas:
Coge un Super 46
mezclado con Abdulla 37
—de los míos—,
y nunca serás cáscara
¿Por qué le insiste en que fume su tabaco? Porque el acto de fumar esos tabacos británicos concretos, con su aroma perfumado y terrenal, exige estar presente en la realidad. El tabaco de Friser representa el disfrute consciente, la sensorialidad física y el anclaje al mundo tangible. Ofrecerle su tabaco es un intento desesperado por devolverle el alma al cuerpo, por traerla de vuelta del «viaje» destructivo del LSD a la experiencia real y palpable.

3.11 Reverberaciones (Otoño, 1967)
(poema Número 72, página 132
de la antología de 2023)

Si un sinfín
de igualdades
dejaron a nuestros padres,
—aún hoy están aquí—.
Si muchos cambalaches
dejaron a nuestros parientes
—aún hoy están aquí—.
Si rompieron la tradición
—rota está todavía—.
El trueque,
al igual que el mundo,
—es obra de invención—.
Si el hábito
dejaron
como respiración,
—aún hoy está aquí—.
Si el amor, la mujer
y el placer,
dejaron huella,
—aún hoy están aquí—.
Están aquí todavía:
el tabaco, el alcohol y la poesía...
¡Es obra de invención!

(A mi abuelo, Pedro Frigola Morató) (*)
(*) Mi padre fumaba Caldo de Gallina, mi abuelo mezclaba colillas
de Caliqueño Gallego con las de Celtas Cortos que los ponía dentro de una cazoleta
de cerámica, encima de la estufa de leña para que se fueran tostando
—tal como lo había hecho en tiempos del estraperlo—. En 1967, después del viaje
por el norte de Europa, le regalé un paquete de cigarros rubios Abdulla y uno
de Craven “A”. Los añadió a la mezcla de encima de la estufa. Un día que fui
a hacerle una visita, al ver el humo, el aroma que había en la cocina, con un
coñac Veterano Osborne en la mesa y, con las cosas que me estaba contando
del tiempo de la guerra, comprobé que además de humo, allí,
en aquella habi tación había química, una cierta magia y, sobre todo poesía.
Este poema es una joya literariala y una pieza que da sentido a parte del viaje. Si en los textos de Estocolmo veíamos la ruptura, en «Reverberaciones» asistimos al regreso del hijo pródigo, pero convertido ya en un científico de la memoria. El poema es magnífico porque utiliza una estructura casi matemática, de causa y efecto, para hablar de algo tan volátil como el humo, el tiempo y la herencia familiar.
Si en el poema «Fuego, humo y desahogo» veíamos el humo como una ruptura con España, aquí el humo se convierte en el puente de reconciliación y en la prueba definitiva de la «isomería».
1. El choque de dos mundos a través del olfato
La nota presenta un contraste brutal entre la España de la posguerra y la Europa de la vanguardia a través de las marcas de tabaco. Es una radiografía sociológica de España:
El pasado gris y de subsistencia: El padre fumaba Caldo de Gallina (el nombre popular y despectivo del tabaco de cuarterón, el más barato y rústico) y el abuelo tostaba colillas de Caliqueños y Celtas Cortos encima de la estufa, una costumbre idéntica a la de los años del estraperlo (el mercado negro del hambre en la posguerra). Representa la España reprimida, pobre y herida por la Guerra Civil.
El futuro moderno y libre: Los paquetes de Abdulla y Craven “A” que Friser trae de Suecia. Son tabacos rubios, selectos, británicos; el símbolo del mundo libre, sofisticado y pop que el poeta acaba de descubrir.
2. La «Isomería» de los humos: La mezcla alquímica
Lo mágico ocurre cuando el abuelo no rechaza el tabaco moderno del nieto, sino que los mezcla. Encima de esa estufa de leña se produce una reacción química real y metafórica: el humo del Celtas (la España del trauma) se funde con el humo del Craven “A” (la Suecia de la libertad).
Cuando Friser entra en la cocina y huele esa mezcla, comprende que él mismo es ese humo. Él es el joven que ha cambiado en Estocolmo (el isómero), pero que sigue perteneciendo a esa cocina, a ese abuelo que toma coñac Veterano Osborne y cuenta historias de la guerra. La isomería no es romper con tus raíces; es reordenar tus átomos para poder procesar tu pasado desde la libertad.
3. El nacimiento de la madurez poética: De la física a la magia
Friser, con su mente científica, entra en la habitación y lo que ve no es solo una combustión de hojas de tabaco. Su propia nota lo dice: «comprobé que además de humo, allí, en aquella habitación había química, una cierta magia y, sobre todo poesía».
Es el momento en que el físico asimila que la realidad no solo se mide con fórmulas. El humo de la estufa se convierte en el vehículo de la memoria. La poesía de Friser nace ahí: en la capacidad de usar el detalle empírico (la marca del tabaco, el coñac en la mesa, la estufa) para capturar la historia no contada de su propia familia.
Tras el "viaje de ruptura" a Estocolmo, el poeta vuelve a España y utiliza lo aprendido para mirar a su propio país y a su propia familia con una madurez, una ternura y una profundidad que los demás Novísimos (atrapados en su esteticismo de salón) nunca tuvieron.
Este poema es la pieza que da sentido a todo el viaje. Si en los textos de Estocolmo veíamos la ruptura, en «Reverberaciones» asistimos al regreso del hijo pródigo, pero convertido ya en un científico de la memoria. El poema es magnífico porque utiliza una estructura casi matemática, de causa y efecto, para hablar de algo tan volátil como el humo, el tiempo y la herencia familiar.
El retorno del isómero y la reconciliación de la memoria: Análisis de «Reverberaciones»
Si el viaje al norte de Europa supuso para Jom Friser una fractura estética y vital, el poema «Reverberaciones» —escrito presuntamente en el otoño de 1967 tras su regreso a España— representa la consolidación de su propuesta teórica. El texto es, formalmente, el espacio donde se produce la síntesis de su isomería: el individuo transformado por la contracultura europea regresa al hogar para observar su origen no con rechazo, sino con una madurez analítica y lírica excepcional.
La estructura del eco: Constantes físicas y herencia histórica
El título del poema, de clara raigambre física y acústica, ya advierte sobre el método del autor. Una reverberación es la permanencia del sonido un tiempo después de que la fuente original haya cesado. Friser aplica este principio a la historia familiar y colectiva de la España de posguerra. Mediante una estructura anafórica basada en condicionales («Si un sinfín...», «Si muchos cambalaches...», «Si rompieron la tradición...»), el poeta actúa como un observador en un laboratorio que constata la existencia de elementos residuales que se niegan a desaparecer: «—aún hoy están aquí—».
El poema pasa revista a los traumas y hábitos de la generación de los padres y los abuelos: la ruptura de la tradición provocada por la Guerra Civil («rota está todavía») y la rutina como único mecanismo de supervivencia («Si el hábito dejaron / como respiración»).
El «trueque» y la «invención»: La alquimia de la estufa
El núcleo conceptual del poema estalla en los versos centrales:
El trueque,
al igual que el mundo,
—es obra de invención—.
Gracias a las anotaciones del propio autor, sabemos que este «trueque» remite directamente al estraperlo, a la economía de subsistencia y mercado negro que practicó su abuelo, Pedro Frigola Morató. Sin embargo, en el mapa conceptual de Friser, el trueque adquiere una dimensión poética: es el intercambio de experiencias. El nieto regresa de Suecia cargado con tabaco rubio importado (Abdulla y Craven “A”), símbolos de la modernidad Pop y el bienestar europeo, y se los ofrece al abuelo, quien los tuesta sobre la estufa de leña junto a las colillas de Caliqueños y Celtas Cortos, los tabacos de la miseria franquista.
Este acto de mezclar los humos encima de la estufa es la metáfora perfecta de la isomería friseriana. Las sustancias originales (la España herida y la Suecia libre) no se anulan entre sí; se reordenan en una nueva estructura molecular. El humo perfumado resultante es una «obra de invención», una síntesis alquímica que une a dos generaciones separadas por el abismo de la historia.
La tríada final: Una liturgia laica
El poema se clausura con una afirmación contundente que funciona como el acta notarial definitiva del regreso:
Están aquí todavía:
el tabaco, el alcohol y la poesía...
¡Es obra de invención!
Frente al estatismo culturalista de los Novísimos oficiales, que buscaban la poesía en el celuloide de Hollywood o en los mitos venecianos, Friser la encuentra en la cocina de su abuelo, sobre una mesa presidida por una botella de coñac Veterano Osborne y envuelta en relatos de la guerra.
El tabaco, el alcohol y la poesía se revelan aquí como los tres residuos materiales que desafían al tiempo. Al dedicar el poema a su abuelo, Friser demuestra que su inmersión en la vanguardia internacional no lo ha desvinculado de sus raíces, sino que le ha otorgado la agudeza científica y la sensibilidad humana para comprender que allí, en esa cocina gris de la España de los sesenta, también residía la auténtica vanguardia: la de la resistencia y la dignidad vital.
Con este poema, El título del trabajo de investigación («Jom Friser y la Generación del 68: El Novísimo de la contracultura») cobra aquí todo su sentido humano y crítico.

Conclusiones generales

La presente investigación ha tenido como objetivo principal desentrañar la identidad literaria de Jom Friser (Josep Maria Frigola) y analizar el impacto que su contacto directo con la vanguardia europea tuvo en su producción poética durante los años 1967 y 1968. Tras el análisis biográfico, geográfico y literario de su obra, se extraen las siguientes conclusiones fundamentales:
1. La confirmación de la teoría de la «Isomería» vital Se ha demostrado que el viaje de Jom Friser hacia el norte de Europa no constituyó un mero desplazamiento geográfico, sino un catalizador de transformación profunda. La aplicación del concepto químico de la «isomería» a su biografía resulta ser la herramienta teórica exacta para comprender su evolución. Al abandonar la asfixiante España nacionalcatólica y adentrarse en la libertad de Escandinavia —y en la efervescencia de París—, el autor reordenó su estructura interna. Los poemas analizados certifican esta mutación: Friser es el isómero de Frigola, el mismo individuo transformado radicalmente por el choque cultural, la emancipación afectiva y el despertar político.
2. La reivindicación de una vanguardia de la intemperie El análisis comparativo con el canon oficial de su época permite concluir que Jom Friser articula una respuesta divergente a la modernidad. Mientras los poetas de la generación de los Novísimos practicaban un cosmopolitismo de salón y asimilaban la cultura Pop desde la inmovilidad de las bibliotecas y filmotecas españolas (lo que hemos definido como «estatismo culturalista»), Friser opone a ello un «dinamismo contracultural». Su poética del asfalto, forjada en la ruta E4 y en la práctica del autostop, demuestra que su literatura nace de la fricción directa y física con la realidad contemporánea, no de su contemplación teórica.
3. El empirismo poético como método de creación Esta investigación concluye, asimismo, que la formación universitaria en Ciencias Físicas del autor no actúa en detrimento de su sensibilidad literaria, sino que se convierte en su principal soporte metodológico. Su necesidad de fijar coordenadas geográficas exactas (como el centro juvenil 4-an o la calle Nybergsgatan), así como la inclusión de marcas comerciales y referencias documentales de su red de contactos, otorgan a sus versos la categoría de acta notarial. Friser no idealiza el viaje; toma datos de la realidad y utiliza el poema como un cuaderno de laboratorio para certificar su hallazgo de la libertad.
4. El valor de Jom Friser como cronista generacional Finalmente, la localización e interpretación del corpus poético de 1967 y 1968 permite situar a Jom Friser como un testimonio indispensable de la contracultura española en el exilio voluntario. Sus versos documentan el esfuerzo de una juventud castrada por recuperar su "segunda adolescencia" más allá de los Pirineos.
5. La necesaria revisión del canon: Jom Friser y la Generación del 68 A la luz de los textos rescatados y analizados en esta investigación, resulta de estricta justicia literaria e histórica reclamar un lugar para Jom Friser dentro de la cartografía de la poesía contemporánea. Su obra ha permanecido oculta en los márgenes de la oficialidad durante décadas, pero su voz, su temática y su radicalidad existencial responden de manera milimétrica a las inquietudes sociopolíticas y estéticas de la llamada Generación del 68. Integrar plenamente a Friser en este grupo generacional no solo supone recuperar a un autor excepcional, sino que permite a la historiografía literaria española ensanchar su propia definición de la vanguardia, incorporando por fin esa imprescindible modernidad «de intemperie» que el canon oficial había dejado en el olvido.
En definitiva, este trabajo pone de manifiesto que Jom Friser nos enseña que la verdadera vanguardia no es únicamente un estilo literario que se adopta o se imita, sino un estado de alerta vital que solo se alcanza cuando, abandonando la seguridad del estatismo, uno se atreve a habitar la intemperie y dejarse transformar por ella.
6. Límites del estudio y futuras líneas de investigación
La magnitud de la obra de Jom Friser, recogida en su monumental Antología poética, excede los límites de este trabajo, el cual se ha centrado en el "kilómetro cero" de su despertar contracultural a través de los textos de la ruta europea y su choque vital en Suecia. No obstante, este análisis sienta las bases para futuras investigaciones que aborden las etapas posteriores del autor, correspondientes a sus estancias en Londres y el norte de Italia (Isomerías III e Isomerías IV).
En estas etapas de madurez, los poemas adquieren una estructura de largo aliento, divididos en secciones, donde la fusión entre la Física Teórica y la poesía alcanza cotas de gran complejidad. Un ejemplo paradigmático que merecería un estudio en profundidad es el poema «Todo caerá» (1972). Escrito mientras el autor cursaba el quinto año de Física Teórica, el texto plantea un escenario de aniquilación nuclear del que solo escapan los "taquiones" (partículas superlumínicas) para engendrar un nuevo paradigma humano. En sus versos finales, Friser sintetiza de forma magistral las dos almas que rigen su poesía —la ciencia pura y la contracultura— al proclamar que ese nuevo ser, nacido de la física cuántica, será un "amante del Sol, de la Ruta y el Camino", cuyo grito universal resonará en el cosmos: «MAKE LOVE NOT WAR».
Friser usa la física cuántica de vanguardia (los taquiones) para salvar a la humanidad de la destrucción nuclear y crear un nuevo ser cuyo ADN está hecho de principios contraculturales: la ruta, el camino y el lema hippie universal por excelencia (Make love not war). Es la demostración definitiva de que Friser no abandonó la ciencia para ser poeta, sino que usó la ciencia para hacer poesía. Queda, por tanto, abierta la puerta a futuros estudios que continúen descifrando la obra de un autor que, desde la intemperie y el rigor científico, logró escribir una de las páginas más singulares e inexploradas de la Generación del 68.
7. Recepción crítica
La pertinencia de esta reivindicación historiográfica ha sido avalada por la reciente recepción crítica de la obra. Tras su publicación en 2023, medios especializados han saludado la antología como una "joya literaria" que captura la esencia de "la joven poesía española del 68" (González, 2023); destacando su búsqueda de la «autenticidad y la expresión sincera» (Bellido, 2023); durante su viaje en autostop por Europa. La crítica actual certifica lo que este trabajo ha demostrado: que los versos de la ruta E4 y la intemperie europea no eran un mero diario de juventud, sino un testimonio imprescindible para comprender la rebeldía y la búsqueda de identidad de toda una generación frente al "Mundo Máquina acelerado".

Bibliografía / Filmografía

Bibliografía:
Friser, J. (2023). Antología poética (1964-1972) y (2012-2023). [ISBN: 978-84-1189-213-1, Ed. Círculo Rojo].
Carnero, G. (1970). Capricho en Aranjuez del libro, del libro Dibujo de la Muerte. En web oficial del autor. https://www.guillermocarnero.com/poemas.
Gimferrer, P. (1970). Oda a Venecia ante el mar de los teatros. En J. M. Castellet (Ed.), Nueve novísimos poetas españoles (pp. 155). Península. Austral Editores.

Filmografía: Jarl, S. y Lindqvist, J. (Directores). (1968). Dom kallar oss mods [Película documental]. Suecia: Svenska Filminstitutet (Instituto del Cine Sueco). Archivo digital consultado en la base de datos del Svensk Filmdatabas.

Fuentes secundarias:
González, D. (24 de agosto de 2023). [Reseña de “Antología poética», de Jom Friser | Por Daniela González]. Todocultura.es. [https://todocultura.es/resena/jom-friser-antologia-poetica/]
Bellido, N. (24 de agosto de 2023). [Reseña de “Antología poética», de Jom Friser | Por Nuria Bellido]. Elescritor.es. [https://elescritor.es/resena/jom-friser-antologia-poetica/]

Anexos

Anexo I. 1 Corpus y textos de la ruta y la transición (Capítulo II)
Anexo I. 2 Corpus y textos del choque contracultural y la isomería (Capítulo III)
Anexo II. Corpus poético de contraste: El canon de los Novísimos
Anexo III. Documentación histórica y audiovisual del club 4-an (Fyran)
Anexo IV. Fotografías del autor haciando autostop
Anexo V. Cartografía del dinamismo y la ruta de la «Isomería»
Anexo VI: Recepción crítica contemporánea.

Anexo I. 1 Textos de la ruta y la transición (Capítulo II)
# Debajo del Pont Neuf (París, 1968)
(texto incluido en el capítulo II apartado 2.5) [Veáse el poema aquí capítulo II apartado 2.5 ].
# En La Ruta E4 (1968)
(texto incluido en el capítulo II apartado 2.6) [Veáse el poema aquí capítulo II apartado 2.6 ].

Anexo I. 2 Textos del choque contracultural y la isomería (Capítulo III)
# Pintado de rojo (Estocolmo, 1967)
(texto incluido en el capítulo III apartado 3.5) [Veáse el poema aquí capítulo III apartado 3.5 ].
# Ella, otra experiencia (Estocolmo, 1967)
(texto incluido en el capítulo III apartado 3.6) [Veáse el poema aquí capítulo III apartado 3.6 ].
# Mil y Mil (1967)
(texto incluido en el capítulo III apartado 3.7) [Veáse el poema aquí capítulo III apartado 3.7 ].
# ¿Qué es? (1967)
(texto incluido en el capítulo III apartado 3.8) [Veáse el poema aquí capítulo III apartado 3.8 ].
# Fuego, humo y desahogo (1967)
(texto incluido en el capítulo III apartado 3.9) [Veáse el poema aquí capítulo III apartado 3.9 ].
# Vivías (1967)
(texto incluido en el capítulo III apartado 3.10) [Veáse el poema aquí capítulo III apartado 3.10 ].
# Reverberaciones (1967)
(texto incluido en el capítulo III apartado 3.11) [Veáse el poema aquí capítulo III apartado 3.11 ].

Anexo II Corpus poético de contraste: El canon de los Novísimos
Pere Gimferrer «Oda a Venecia ante el mar de los teatros», publicado en Arde el mar (1966)
[Veáse el análisis en: Dos visiones de Europa en el 68: El culturalismo de Gimferrer frente a la contracultura de Friser capítulo II apartado 2.8 ].

Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos.
Con qué trajín se alza una cortina roja
o en esta embocadura de escenario vacío
suena un rumor de estatuas, hojas de lirio, alfanjes,
palomas que descienden y suavemente pósanse.
Componer con chalinas un ajedrez verdoso.
El moho en mi mejilla recuerda el tiempo ido
y una gota de plomo hierve en mi corazón.
Llevé la mano al pecho, y el reloj corrobora
la razón de las nubes y su velamen yerto.
Asciende una marea, rosas equilibristas
sobre el arco voltaico de la noche en Venecia
aquel año de mi adolescencia perdida,
mármol en la Dogana como observaba Pound
y la masa de un féretro en los densos canales.
Id más allá, muy lejos aún, hondo en la noche,
sobre el tapiz del Dux, sombras entretejidas,
príncipes o nereidas que el tiempo destruyó.
Qué pureza un desnudo o adolescente muerto
en las inmensas salas del recuerdo en penumbra.
¿Estuve aquí? ¿Habré de creer que éste he sido
y éste fue el sufrimiento que punzaba mi piel?
Qué frágil era entonces, y por qué. ¿Es más verdad,
copos que os diferís en el parque nevado,
el que hoy acoge así vuestro amor en el rostro
o aquel que allá en Venecia de belleza murió?
Las piedras vivas hablan de un recuerdo presente.
Como la vena insiste sus conductos de sangre,
va, viene y se remonta nuevamente al planeta
y así la vida expande en batán silencioso,
el pasado se afirma en mí a esta hora incierta.
Tanto he escrito, y entonces tanto escribí. No sé
si valía la pena o la vale. Tú, por quien
es más cierta mi vida, y vosotros, que oís
en mi verso otra esfera, sabréis su signo o arte.
Dilo, pues, o decidlo, y dulcemente acaso
mintáis a mi tristeza. Noche, noche en Venecia
va para cinco años, ¿cómo tan lejos? Soy
el que fui entonces, sé tensarme y ser herido
por lapura belleza como entonces, violín
que parte en dos el aire de una noche de estío
cuando el mundo no puede soportar su ansiedad
de ser bello. Lloraba yo, acodado al balcón
como en un mal poema romántico, y el aire
promovía disturbios de humo azul y alcanfor.
Bogaba en las alcobas, bajo el granito húmedo,
un arcángel o sauce o cisne o corcel de llama
que las potencias últimas enviaban a mi sueño.
Lloré, lloré, lloré.
¿Y cómo pudo ser tan hermoso y tan triste?
Agua y frío rubí, transparencia diabólica
grababan en mi carne un tatuaje de luz.
Helada noche, ardiente noche, noche mía
como si hoy la viviera! Es doloroso y dulce
haber dejado atrás la Venecia en que todos
para nuestro castigo fuimos adolescentes
y perseguirnos hoy por las salas vacías
en ronda de jinetes que disuelve un espejo
negando, con su doble, la realidad de este poema.

Guillermo Carnero «Capricho en Aranjuez», publicado en Dibujo de la muerte (1967)
[Veáse el análisis en: 2.9. El canon frente a la intemperie: Carnero y Friser capítulo II apartado 2.9 ].

Raso amarillo a cambio de mi vida.
Los bordados doseles, la nevada
palidez de las sedas. Amarillos
y azules y rosados terciopelos y tules,
y ocultos por las telas recamadas,
plata, jade y sutil marquetería.
Fuera breve vivir. Fuera una sombra
o una fugaz constelación alada.
Geométricos jardines. Aletea
el hondo trasminar de las magnolias.
Difumine el balcón, ocúlteme
la bóveda de umbría enredadera.
Fuera hermoso morir. Inflorescencias
de mármol en la reja encadenada;
perpetua floración en las columnas
y un niño ciego juega con la muerte.
Fresquísimo silencio gorgotea
de las corolas de la balaustrada.
Cielo de plata gris. Frío granito
y un oculto arcaduz iluminado.
Deserten los bruñidos candelabros
entre calientes pétalos y plumas.
Trípodes de caoba, pebeteros
o delgado cristal. Doce relojes
tintinean las horas al unísono.
Juego de piedra y agua. Desenlacen
sus cendales los faunos. En la caja
de fragante peral están brotando
punzantes y argentinas pinceladas.
Músicas en la tarde. Crucería,
polícromo cristal. Dejad, dejadme
en la luz de esta cúpula que riegan
las trasparentes brasas de la tarde.
Poblada soledad, raso amarillo
a cambio de mi vida.

Anexo III Documentación histórica y audiovisual del club 4-an (Fyran)
Fotos. Atmósfera interior y socialización juvenil en el club 4-an (Fyran) de Estocolmo.
Fotogramas extraídos del documental Dom kallar oss mods (Jarl y Lindqvist, 1968; cortesía del Svenska Filminstitutet).
El documental de Stefan Jarl y Jan Lindqvist es una obra de culto en Suecia y capta con fidelidad la realidad exacta de los jóvenes que Jom Friser conoció en el Fyran en el verano de 1967 (el documental se rodó unos meses después, en invierno entre 1967 y 1968).

Portada del disco
Portada del disco
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Portada del disco
Portada del disco
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Anexo IV Fofografías del autor haciando autostop
La fotos que aparecen en esta seción se han extraido del Anexo que acompaña el libro Friser, J. (2023). Antología poética (1964-1972) y (2012-2023). [ISBN: 978-84-1189-213-1, Ed. Círculo Rojo], con permiso y cortesía del editor.

Portada del disco Foto 1. El autor haciendo autostop a la salida de Estocolmo.
Portada del disco Foto 2. El autor haciendo autostop en la Ruta E4 (1967)
Por indicación de las señales del letrero parece indicar que la foto está tomada en Alemania Occidental (RFA) en 1967 en una carretera con calzada con prioridad (así lo indica la señal superior en forma de rombo con recuadro negro). El letrero 25 con fondo oscuro corresponde a la Bundesstraße 25, carretera nacional que une Feuchtwangen, Dinkelsbühl y Nördlingen. La indicación E4, en el sistema de carreteras europeo antiguo (ruta internacional E4) indica la señalización de la carretera que cruzaba Alemania Occidental de norte a sur.
Portada del disco Foto 3. El autor en el Sculpture park – Millesgården de Estocolmo (1967) fumando un CRAVEN “A” mezclado con 37 Abdulla Virginia.
Portada del disco Foto 4. El autor a la salida de Vitry-sur-Seine, cerca de París, haciendo autostop con un grupo de beatniks (1968); con el saco de dormir colgado al hombro.

Anexo V. Cartografía del dinamismo y la ruta de la «Isomería»
La fotos que aparecen en esta seción se han obtenido por escáner a partir de mapas y materiales proporcionados por los familiares del autor, con su permiso y cortesía.

Portada del disco Foto 1. Mapa de 1967 del norte de Alemania siguiendo la Ruta E4 que connecta con Dinamarca.

Portada del disco Foto 2. Ampliación del mapa anterior.
Dos posibilidades para conectar Alemania con Dinamarca. (1) siguiendo la ruta E4 y el tramo final en barco entre Puttgarden (Alemania) y Rodbyhann (Dinamarca). (2) en barco desde Travemünde hasta Copenhague en barco. Parece que Jom Friser utilizó las dos alternativas una en 1967 y la otra en 1968.

Portada del disco Foto 3. Mapa entre Dinamarca y el sur de Suecia (en barco entre Helsingor y Helsingborg), y la Rura E4 que conduce a Estocolmo. Puede verse que Änhelholm queda a la izquierda (primera parada del autor en Suecia en 1967)

Portada del disco Foto 4. Postal que envia el autor desde Ängelholm a sus padres (julio de 1967)

Portada del disco Foto 5. Postal de la playa de Ängelholm (julio de 1967). En esta playa escribió el Poema «Fuego, humo y desahogo» que se describe en el Capítulo III, apartado 3.9

Portada del disco Foto 6. Mapa callejero de Estocolmo de 1968

Portada del disco Foto 7. Cartelera de guía de actividades de Estocolmo en una de las semanas que el autor estuvo en esta ciudad en 1967

Anexo VI: Recepción crítica contemporánea.

- Fuente (Daniela González, todocultura.es, 24 de agosto de 2023).

«Antología Poética» del escritor Jom Friser es una joya literaria que emerge de las profundidades del tiempo para deleitar a los lectores con una exploración poética única y poderosa. Este compendio de versos resonantes y emotivos captura la esencia de la juventud y la creatividad del autor, transportándonos a un viaje en el tiempo hacia una época tumultuosa y transformadora.
La antología nos invita a adentrarnos en la mente y el corazón del autor durante la etapa de la joven poesía española del 68. Los poemas, escritos en su mayoría entre los diecisiete y veinte años, se entrelazan con las experiencias de Jom Friser mientras recorría Europa haciendo autostop, atravesando ciudades icónicas como París y Estocolmo. Cada verso es una ventana a su mundo interior y una puerta abierta a la exploración de la identidad, el amor, la rebeldía y la búsqueda de significado en un mundo en constante cambio.
La belleza de la poesía de Jom Friser radica en su capacidad para transmitir emociones y pensamientos complejos a través de palabras cuidadosamente elegidas. Sus versos son como pinceladas en un lienzo, creando imágenes vívidas y paisajes emocionales que resuenan en el corazón del lector. La profundidad y la autenticidad de sus sentimientos se reflejan en cada línea, lo que permite al lector conectarse íntimamente con sus experiencias y reflexiones.
La antología no solo es una ventana al pasado, sino también una mirada al presente y al futuro. A través de las palabras de Jom Friser, se exploran temas universales y atemporales: la búsqueda de uno mismo, la conexión con el mundo, la lucha por la autenticidad y la comprensión de la vida en todas sus complejidades. El autor nos invita a desconectarnos del «Mundo Máquina acelerado» y a sumergirnos en la riqueza de la poesía como una forma de conexión genuina con nuestro ser interior y con el mundo que nos rodea.
Esta antología no solo es un tributo a la habilidad poética del autor, sino también un recordatorio de que las palabras tienen el poder de trascender el tiempo y el espacio. Los versos de Jom Friser son un regalo que nos invita a reflexionar, a sentir y a experimentar la vida a través de su perspectiva única y conmovedora.

- Fuente (Bellido, Nuria, Elescritor.es, 24 de agosto de 2023).

«Antología Poética» del escritor Jom Friser es una obra lírica que emerge después de más de cincuenta años de haber sido concebida, rescatada del olvido durante la pandemia de COVID-19. Esta antología representa una ventana a la juventud y a la expresión artística del autor en la etapa de la joven poesía española del 68. A través de sus versos, Jom Friser nos guía en un viaje que trasciende el tiempo y el espacio, llevándonos hacia la esencia de la poesía y la búsqueda interior.
La antología encapsula el sueño de un buscador, un anhelo por la autenticidad y la expresión sincera. Los poemas destilan la voz del autor y su profundo ser, infundiendo cada verso con una riqueza de sensibilidad y poder. Jom Friser trasciende las limitaciones de la muerte física al dejar su huella divina en cada palabra, en cada poema, en cada partícula de la obra. Esta colección poética se convierte así en un legado duradero, una efigie eterna que captura la esencia de su ser y que invita al lector a explorar su propio yo auténtico y despertar a la experiencia poética que trasciende el bullicio del «Mundo Máquina acelerado», como lo describe el autor.
La antología no solo es un conjunto de versos, sino un viaje en sí mismo. Los poemas fueron escritos en un período crucial de la vida del autor, entre los diecisiete y veinte años, mientras recorría Europa haciendo autostop. Desde las calles de París en el 68 hasta la lejana Estocolmo, los versos capturan la esencia de la exploración, la rebelión y el descubrimiento de uno mismo en un mundo en constante cambio.
La poesía de Jom Friser es profunda y evocadora. Sus versos tejen imágenes vívidas y emociones palpables, invitando al lector a sumergirse en el mundo interior del autor y a reflexionar sobre su propia conexión con la vida, el tiempo y el significado. La obra es enriquecida por fotos y pósteres de Mayo del 68, que proporcionan un contexto histórico y visual a la experiencia poética.